Atravieso el espacio de las calles
que surcan las líneas de tus manos.
Acoplo mi aliento a tus brazos,
llego a la frontera de tu talle.
Y me detengo un momento en tu faz
la que me brinda paz, como alimento.
Me enamoro de la luz que emanas,
a mi ser engalanas, todo portento.
Y toco la brisa de tus cabellos.
Ato a mi mano la sombra de tu pelo,
enciendo el sol entre mis dedos
y comparten mis sueños, tus caricias.
Invoco al dios de las delicias
pido ayuda a las hadas del recuerdo
imploro con fervor y sin malicia
no olvidar el perfume de tu cuello.
que surcan las líneas de tus manos.
Acoplo mi aliento a tus brazos,
llego a la frontera de tu talle.
Y me detengo un momento en tu faz
la que me brinda paz, como alimento.
Me enamoro de la luz que emanas,
a mi ser engalanas, todo portento.
Y toco la brisa de tus cabellos.
Ato a mi mano la sombra de tu pelo,
enciendo el sol entre mis dedos
y comparten mis sueños, tus caricias.
Invoco al dios de las delicias
pido ayuda a las hadas del recuerdo
imploro con fervor y sin malicia
no olvidar el perfume de tu cuello.
Franklin Villanueva