manuel ballester
Poeta recién llegado
No hay restos de naufragio en tu mirada
Pero el amor vive prisionero de tus lágrimas;
Resbalan por tu dulce rostro
Dejando una estela de puertas cerradas.
La lluvia trajo un aroma añejo
Cuando tronó la quietud de tu alma.
Debajo de aquellos infiernos,
Todavía suenan acordes de luna enamorada.
Nuevas flores brotan en tu jardín
El silencio de golpe se apaga
Has vuelto a sobrevivir
A una guerra de tela de araña.
Surge desde el olvido un nuevo latir
Queriendo amar como una madre ama
El cielo todavía no es para ti,
Que dios te guarde las alas.
Pero el amor vive prisionero de tus lágrimas;
Resbalan por tu dulce rostro
Dejando una estela de puertas cerradas.
La lluvia trajo un aroma añejo
Cuando tronó la quietud de tu alma.
Debajo de aquellos infiernos,
Todavía suenan acordes de luna enamorada.
Nuevas flores brotan en tu jardín
El silencio de golpe se apaga
Has vuelto a sobrevivir
A una guerra de tela de araña.
Surge desde el olvido un nuevo latir
Queriendo amar como una madre ama
El cielo todavía no es para ti,
Que dios te guarde las alas.