Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Te entrego mi amor sin formas ni reglas,
sin cadenas de sílabas,
solo con la furia del corazón,
que late desbocado, sin compás.
Te amo en el caos de la vida,
en la tormenta de mis días grises,
en el susurro de la madrugada,
cuando el mundo se queda en silencio.
Eres mi refugio en la tempestad,
mi paz en la guerra,
mi ancla en el mar revuelto
de mis pensamientos sin freno.
Te amo con la rabia de un volcán,
con la suavidad de una brisa,
con la intensidad de una estrella
que arde sin cesar en la inmensidad.
Cada palabra es un grito de pasión,
cada mirada, un poema sin rima,
cada abrazo, un verso libre,
que rompe todas las reglas del amor.
En ti encuentro mi camino y mi extravío,
mi luz y mi sombra,
mi libertad y mi prisión,
mi todo en el vacío de la noche.
Eres el eco de mis latidos,
el viento que lleva mis sueños,
la llama que consume mis miedos,
y el susurro que calma mi tormenta.
Te amo más allá de las estructuras,
sin moldes que nos contengan,
sin métricas que nos limiten,
solo con la pureza de mi ser desnudo.
Y en este amor sin fronteras,
sin barreras ni reglas,
somos dos almas libres,
viviendo un poema eterno, juntos, siempre.
sin cadenas de sílabas,
solo con la furia del corazón,
que late desbocado, sin compás.
Te amo en el caos de la vida,
en la tormenta de mis días grises,
en el susurro de la madrugada,
cuando el mundo se queda en silencio.
Eres mi refugio en la tempestad,
mi paz en la guerra,
mi ancla en el mar revuelto
de mis pensamientos sin freno.
Te amo con la rabia de un volcán,
con la suavidad de una brisa,
con la intensidad de una estrella
que arde sin cesar en la inmensidad.
Cada palabra es un grito de pasión,
cada mirada, un poema sin rima,
cada abrazo, un verso libre,
que rompe todas las reglas del amor.
En ti encuentro mi camino y mi extravío,
mi luz y mi sombra,
mi libertad y mi prisión,
mi todo en el vacío de la noche.
Eres el eco de mis latidos,
el viento que lleva mis sueños,
la llama que consume mis miedos,
y el susurro que calma mi tormenta.
Te amo más allá de las estructuras,
sin moldes que nos contengan,
sin métricas que nos limiten,
solo con la pureza de mi ser desnudo.
Y en este amor sin fronteras,
sin barreras ni reglas,
somos dos almas libres,
viviendo un poema eterno, juntos, siempre.