Mary Mura
Poeta veterano en el portal
Amor sin límites
El vino pasó a sus manos en una noche caliente,
el tiempo iba acentuando a esos dos cuerpos ardientes.
Acarició con sus manos las hondas de su figura ,
y ese cuerpo claudicó con exigente premura.
Se abrazaron y besaron a la luz de ese candil,
y con el cielo estrellado ese amor no tuvo fin.
Cuando la aurora serena despacito se entregó,
a dos cuerpos extenuados con el vaivén del amor.
El sol los fue despertando anunciando el nuevo día,
y dos cuerpos abrazados un amor que sorprendía,
porque al llegar la mañana el ardor aún seguía.
Mary Mura Junio 2018
El vino pasó a sus manos en una noche caliente,
el tiempo iba acentuando a esos dos cuerpos ardientes.
Acarició con sus manos las hondas de su figura ,
y ese cuerpo claudicó con exigente premura.
Se abrazaron y besaron a la luz de ese candil,
y con el cielo estrellado ese amor no tuvo fin.
Cuando la aurora serena despacito se entregó,
a dos cuerpos extenuados con el vaivén del amor.
El sol los fue despertando anunciando el nuevo día,
y dos cuerpos abrazados un amor que sorprendía,
porque al llegar la mañana el ardor aún seguía.
Mary Mura Junio 2018