Salvador Santiago
Poeta adicto al portal
En una primera impresión
deslumbra tu sello y sombra;
sugieres, una bella y dura roca.
Conociéndote resultas ser:
cercana, creativa, positiva e introvertida.
En ese paisaje de tu real naturaleza
floreces en la tibia caridad de tus manos
que estimuladas por tus inspiraciones,
esculpen las figuras que imaginas,
o abrigan el cuento que emerge de tus sueños.
Conocedor de tu ser sensible
disfruto de ese arte que habita en ti,
el mismo que aviva en tu ser mujer
ese fuego ardiente que te enciende,
testimonio vivo de tu esencia,
semblanza pura de un rayo del Sol.
Tranquila y segura contigo misma
avistas en el cielo estrellado
el instinto que cautiva
luz del sereno silencio,
reino del fervor de tu alma,
consecuencia digna y resplandeciente
en el generoso brillo de tu amor.
Sé que te quiero.
Sé que te amo.
Sé que te adoro.
Aunque también sé,
que un día seremos
de común acuerdo, uno solo.
Entonces con mis ojos húmedos
y mí garganta apretada
despierto en el deseo infinito,
acariciaré tu vientre
y al dejo de tu palpitar,
a corazón abierto
susurraré a tu oído…
Amor mío, Amor soñado.
deslumbra tu sello y sombra;
sugieres, una bella y dura roca.
Conociéndote resultas ser:
cercana, creativa, positiva e introvertida.
En ese paisaje de tu real naturaleza
floreces en la tibia caridad de tus manos
que estimuladas por tus inspiraciones,
esculpen las figuras que imaginas,
o abrigan el cuento que emerge de tus sueños.
Conocedor de tu ser sensible
disfruto de ese arte que habita en ti,
el mismo que aviva en tu ser mujer
ese fuego ardiente que te enciende,
testimonio vivo de tu esencia,
semblanza pura de un rayo del Sol.
Tranquila y segura contigo misma
avistas en el cielo estrellado
el instinto que cautiva
luz del sereno silencio,
reino del fervor de tu alma,
consecuencia digna y resplandeciente
en el generoso brillo de tu amor.
Sé que te quiero.
Sé que te amo.
Sé que te adoro.
Aunque también sé,
que un día seremos
de común acuerdo, uno solo.
Entonces con mis ojos húmedos
y mí garganta apretada
despierto en el deseo infinito,
acariciaré tu vientre
y al dejo de tu palpitar,
a corazón abierto
susurraré a tu oído…
Amor mío, Amor soñado.
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