Sommbras
Poeta adicto al portal
.
.
El nudo se desenreda en la mente. No estoy desolado porque no me ame, o porque únicamente me sienta como amigo, sino por no saber qué quiere ella realmente.
Juntos no existe el tiempo, sólo el movimiento, las risas, los complementos directos; quizá por eso me embriago pensando en el beso, en algo perpetuo, el beso dentro de todo el espacio, la idea de su beso con mi beso como fiesta de mi pensamiento, labios sostenidos por estrellas, hallar la misma forma en que un gato se envuelve en sí mismo desde dentro, el encanto de besar perfectamente borracho de amor entre frases tautológicas, ella besándome como si mis labios fuesen su fresa anhelada, encontrar la felicidad por unos segundos nada más, besar, besar, juntarse, apretarse, se acerca el invierno, apresuraos, apresuraos, sus manos, sus manos, labios ansiosos, arrojadme, arrojadme a mí mismo...
Sólo amigos dijiste.
Ahora disfruto de la luz
sin la desazón de encontrarte
escondida como estabas
en los cajones
y en la pared.
Saldré a la calle
y buscaré otra alma
a quien poder besar.
Quizá toda una noche
quizá sólo un beso niño
no sé.
Toda mi vida
no ha sido más allá
de cuatro besos
enteros.
…
..
.
Jesús Soriano
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El nudo se desenreda en la mente. No estoy desolado porque no me ame, o porque únicamente me sienta como amigo, sino por no saber qué quiere ella realmente.
Juntos no existe el tiempo, sólo el movimiento, las risas, los complementos directos; quizá por eso me embriago pensando en el beso, en algo perpetuo, el beso dentro de todo el espacio, la idea de su beso con mi beso como fiesta de mi pensamiento, labios sostenidos por estrellas, hallar la misma forma en que un gato se envuelve en sí mismo desde dentro, el encanto de besar perfectamente borracho de amor entre frases tautológicas, ella besándome como si mis labios fuesen su fresa anhelada, encontrar la felicidad por unos segundos nada más, besar, besar, juntarse, apretarse, se acerca el invierno, apresuraos, apresuraos, sus manos, sus manos, labios ansiosos, arrojadme, arrojadme a mí mismo...
Sólo amigos dijiste.
Ahora disfruto de la luz
sin la desazón de encontrarte
escondida como estabas
en los cajones
y en la pared.
Saldré a la calle
y buscaré otra alma
a quien poder besar.
Quizá toda una noche
quizá sólo un beso niño
no sé.
Toda mi vida
no ha sido más allá
de cuatro besos
enteros.
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Jesús Soriano
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