CIBELES
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amor, te encontré por la senda reseca,
polvoriento camino,
ni una nube, ni pájaros muertos,
árido , brutal, páramo yermo,
un paso, y otro, y otro más cojeando
ligera vestidura y alma de plomo,
atrás dejaste corazas y escudos
huyendo, espantado del hombre
derrotado caminante.
Dame la mano,
despójate de tus vestiduras
y aligera tu alma.
Gotas de mis poros
mojarán el camino,
se humedecerá la vereda.
Te espanta el hombre,
no temas al ave risueña,
te abanicará con sus alas.
Apóyate, no cojeas, levanta,
para volar toma mi mano,
emigremos,
los desiertos serán florestas,
la derrota será una victoria.
Juntemos las manos,
vayamos a las estrellas.
polvoriento camino,
ni una nube, ni pájaros muertos,
árido , brutal, páramo yermo,
un paso, y otro, y otro más cojeando
ligera vestidura y alma de plomo,
atrás dejaste corazas y escudos
huyendo, espantado del hombre
derrotado caminante.
Dame la mano,
despójate de tus vestiduras
y aligera tu alma.
Gotas de mis poros
mojarán el camino,
se humedecerá la vereda.
Te espanta el hombre,
no temas al ave risueña,
te abanicará con sus alas.
Apóyate, no cojeas, levanta,
para volar toma mi mano,
emigremos,
los desiertos serán florestas,
la derrota será una victoria.
Juntemos las manos,
vayamos a las estrellas.
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