dragon_ecu
Esporádico permanente
Amor, te sigo.
Te vas, tu vas al este,
y veo tu alejarse,
yo, que prometí no seguirte,
iré en dirección contraria.
Tomo hacia la puesta del sol
y el sol anaranjado se vuelve verde
y luego se oscurece,
como oscura se queda mi alma al perderte.
Tomo el camino y de a poco no te extraño,
pues te veo aún sin verte,
y en locura ...te escucho sin sonidos
y de noche ...te poseo sin tenerte,
cruzo a pie los mares y nado por las nieves de las cumbres,
atravieso la tierra como el agua que se filtra en las grietas
y luego aparezco limpio, filtrado, puro.
Paso por la playa y te imagino en un bikini rojo,
asomando tu torso fuera del agua, con tu grácil figura de sirena.
Pero noto y son solo peces en una red , coleteando desesperados,
por regresar al cobijo del agua,
igual que mi desesperación por regresar yo,
a tus piernas retorciéndose en las mías.
Avanzo al norte y al sur, y al oeste,
pero no al este dónde estás tú.
Me duele el corazón cada vez y piso una pisada tuya
y se evocan tu esencia, tu aroma tu voz y tu ternura, tu tibieza tu nexo y tu sexo.
Llego a ver las geishas de rostros de blanco mármol
y detalles delicados,
como delicada era tu forma de amarme.
Mientras aprecio la suavidad de un kimono de seda,
pienso que así de suave era tu piel
y aprecio una careta de teatro noh,
con rictus severo, mezcla entre enojo de rabia y de celos
como era tu rostro al molestarte conmigo.
Cruzo los charcos de tierra mezclada con polvos de ladrillos rojos y ocres
y llego a ver unos ojos claros detrás de un burka,
que en realidad es translucido, casi invisible.
sino fuera por la cantidad de pliegues que se forman
y disfrazan tu rostro en el rostro de una mujer chiita.
En tierra santa,
me encuentro un rosario que me ayuda a repetir tu nombre,
de a cinco, de a diez cada vez,
aun cuando me dicen
y el rosario es de la madera santa de la cruz original,
según me dijo el musulmán,
que talló las cuentas de la madera de la cruz,
que el judío le compró al romano,
y que por verme cara de gringo, me da el precio en dinares
y me cobra en dólares.
Paso por las calles de Beirut
y veo vientres sacudir arreglos de cuentas sobre sus caderas,
mientras en las calles aún se recuerda el sonido de tableteos de metrallas
y debajo de las balas candentes,
el eco de una pasión que desea sobrevivir,
más allá del odio.
Subo y bajo el mediterráneo,
como si buscara el único sitio,
que no ha sido fotografiado en una postal
y de lado a lado agito los brazos y muevo los pies,
tratando de no hundirme en el recuerdo de tus azules ojos,
del tono del mar que ahora mismo piso y bebo.
Para refrescar mi sed de ti, bebo del agua salada
y mi sed se enciende aún más
pero debo olvidarte.
Contemplo cantar dos canarios de las canarias
y subido a un conjunto de ramas de bejucos y papiros atados,
me veo arrastrado por los vientos que cortan mi piel, pero juntan el agua,
que a veces parece querer devorarme.
Y mientras camino entrando en tierra,
paso por Sorocaba recogiendo una flor del guaraná
y mordiendo las hojas de las plantas que encuentro al alcance de mis manos,
me voy acercando a mi destino,
para luego depositar :
- un bikini rojo,
- el kimono de seda,
- la burka translúcida,
- el rosario de tierra santa,
- las cuentas de Beirut,
- las postales del mediterráneo,
- los canarios de canarias,
- el guaraná en flor de Sorocaba,
todo esto para ti.
Te extrañé demasiado
y como no podía seguirte,
le di la vuelta al mundo,
solo para verte.
Dragon_Ecu
Te vas, tu vas al este,
y veo tu alejarse,
yo, que prometí no seguirte,
iré en dirección contraria.
Tomo hacia la puesta del sol
y el sol anaranjado se vuelve verde
y luego se oscurece,
como oscura se queda mi alma al perderte.
Tomo el camino y de a poco no te extraño,
pues te veo aún sin verte,
y en locura ...te escucho sin sonidos
y de noche ...te poseo sin tenerte,
cruzo a pie los mares y nado por las nieves de las cumbres,
atravieso la tierra como el agua que se filtra en las grietas
y luego aparezco limpio, filtrado, puro.
Paso por la playa y te imagino en un bikini rojo,
asomando tu torso fuera del agua, con tu grácil figura de sirena.
Pero noto y son solo peces en una red , coleteando desesperados,
por regresar al cobijo del agua,
igual que mi desesperación por regresar yo,
a tus piernas retorciéndose en las mías.
Avanzo al norte y al sur, y al oeste,
pero no al este dónde estás tú.
Me duele el corazón cada vez y piso una pisada tuya
y se evocan tu esencia, tu aroma tu voz y tu ternura, tu tibieza tu nexo y tu sexo.
Llego a ver las geishas de rostros de blanco mármol
y detalles delicados,
como delicada era tu forma de amarme.
Mientras aprecio la suavidad de un kimono de seda,
pienso que así de suave era tu piel
y aprecio una careta de teatro noh,
con rictus severo, mezcla entre enojo de rabia y de celos
como era tu rostro al molestarte conmigo.
Cruzo los charcos de tierra mezclada con polvos de ladrillos rojos y ocres
y llego a ver unos ojos claros detrás de un burka,
que en realidad es translucido, casi invisible.
sino fuera por la cantidad de pliegues que se forman
y disfrazan tu rostro en el rostro de una mujer chiita.
En tierra santa,
me encuentro un rosario que me ayuda a repetir tu nombre,
de a cinco, de a diez cada vez,
aun cuando me dicen
y el rosario es de la madera santa de la cruz original,
según me dijo el musulmán,
que talló las cuentas de la madera de la cruz,
que el judío le compró al romano,
y que por verme cara de gringo, me da el precio en dinares
y me cobra en dólares.
Paso por las calles de Beirut
y veo vientres sacudir arreglos de cuentas sobre sus caderas,
mientras en las calles aún se recuerda el sonido de tableteos de metrallas
y debajo de las balas candentes,
el eco de una pasión que desea sobrevivir,
más allá del odio.
Subo y bajo el mediterráneo,
como si buscara el único sitio,
que no ha sido fotografiado en una postal
y de lado a lado agito los brazos y muevo los pies,
tratando de no hundirme en el recuerdo de tus azules ojos,
del tono del mar que ahora mismo piso y bebo.
Para refrescar mi sed de ti, bebo del agua salada
y mi sed se enciende aún más
pero debo olvidarte.
Contemplo cantar dos canarios de las canarias
y subido a un conjunto de ramas de bejucos y papiros atados,
me veo arrastrado por los vientos que cortan mi piel, pero juntan el agua,
que a veces parece querer devorarme.
Y mientras camino entrando en tierra,
paso por Sorocaba recogiendo una flor del guaraná
y mordiendo las hojas de las plantas que encuentro al alcance de mis manos,
me voy acercando a mi destino,
para luego depositar :
- un bikini rojo,
- el kimono de seda,
- la burka translúcida,
- el rosario de tierra santa,
- las cuentas de Beirut,
- las postales del mediterráneo,
- los canarios de canarias,
- el guaraná en flor de Sorocaba,
todo esto para ti.
Te extrañé demasiado
y como no podía seguirte,
le di la vuelta al mundo,
solo para verte.
Dragon_Ecu
Última edición: