Maldonado
Poeta veterano en el Portal
Este mi amor...
Que se ancla en mis ojos
amor tendencioso que con sus sogas,
aprieta mi cuello.
Este mi amor, que con su garra de humano,
abre mi pecho, lo desgarra y lo desangra.
Amor tendencioso que duele,
cuando se cuelga de mis ojos,
provocando la lluvia,
con una forma diferente de dolor,
que ya no es llorar,
porque nunca había visto
que una lagrima arrase mi mundo,
como un acido que lo destruye todo,
que todo lo desaparece,
en medio de muchos humos.
Amor tendencioso que da miedo,
al pasar saliva se sienten los nudos
y mi garganta no pasa.
Este mi amor alucinante que dice cosas.
Este mi amor que me provoca,
que ponga mis manos en mi cuello,
desesperado cuando amanece,
desesperado porque la sed de mi alma,
al despertar no se desvanece.
Este mi amor no sabe alimentarse,
solo quiere tragarte, así, así rápido,
pronto, para que se acabe mi angustia,
rápido, así, para poder vivir,
para pensar en otra cosa,
para no creer que este amor,
solo podrá salir con la hoja de un bisturí,
inquieto, listo para abrir,
el camino de la sangre
y para escuchar mis gritos
y que al fin todo se acabe.
Este mi amor tendencioso que me desvela.
Bien sabe que va a amanecer,
pero hace que parezca que la mañana nunca llega.
Este mi amor que espera la luz temprana,
para que de nuevo mis pasos abran,
un camino hacia tus brazos.
Que pesada eres carga de amarte.
Amor tendencioso que pesada carga,
que triste que amarte se me haga triste,
como la ausencia de una pesada droga fuerte.
Adicto a meter por mis ojos,
toda tu silueta, todos tus sonidos
que salen por tu boca.
Adicto al tacto de tu ropa,
a todo el tacto abajo de tu ropa,
a todo el tacto, aun mas abajo de tu ropa,
donde tu piel acepta la entrada de mi vida,
para que venga una nueva vida.
Esto es hermoso mi Dios,
amor tendencioso, pero grandioso
y por ahora no quiero morir,
déjame amanecer mi Dios,
déjame que llegue el nuevo día, Señor,
déjame caminar de nuevo bajo tu luz,
perdóname por no saber beber despacio
el regalo que me das, Señor.
Como quisiera no sentir este amor tendencioso,
este amor que aprieta mi cabeza.
Quebrando pensamientos, quebrando rocas,
para que se abra el manantial,
del amor que tanto espero,
amarte con fuerza, pero sereno.
Ramón Maldonado Velarde
09/08/08
Que se ancla en mis ojos
amor tendencioso que con sus sogas,
aprieta mi cuello.
Este mi amor, que con su garra de humano,
abre mi pecho, lo desgarra y lo desangra.
Amor tendencioso que duele,
cuando se cuelga de mis ojos,
provocando la lluvia,
con una forma diferente de dolor,
que ya no es llorar,
porque nunca había visto
que una lagrima arrase mi mundo,
como un acido que lo destruye todo,
que todo lo desaparece,
en medio de muchos humos.
Amor tendencioso que da miedo,
al pasar saliva se sienten los nudos
y mi garganta no pasa.
Este mi amor alucinante que dice cosas.
Este mi amor que me provoca,
que ponga mis manos en mi cuello,
desesperado cuando amanece,
desesperado porque la sed de mi alma,
al despertar no se desvanece.
Este mi amor no sabe alimentarse,
solo quiere tragarte, así, así rápido,
pronto, para que se acabe mi angustia,
rápido, así, para poder vivir,
para pensar en otra cosa,
para no creer que este amor,
solo podrá salir con la hoja de un bisturí,
inquieto, listo para abrir,
el camino de la sangre
y para escuchar mis gritos
y que al fin todo se acabe.
Este mi amor tendencioso que me desvela.
Bien sabe que va a amanecer,
pero hace que parezca que la mañana nunca llega.
Este mi amor que espera la luz temprana,
para que de nuevo mis pasos abran,
un camino hacia tus brazos.
Que pesada eres carga de amarte.
Amor tendencioso que pesada carga,
que triste que amarte se me haga triste,
como la ausencia de una pesada droga fuerte.
Adicto a meter por mis ojos,
toda tu silueta, todos tus sonidos
que salen por tu boca.
Adicto al tacto de tu ropa,
a todo el tacto abajo de tu ropa,
a todo el tacto, aun mas abajo de tu ropa,
donde tu piel acepta la entrada de mi vida,
para que venga una nueva vida.
Esto es hermoso mi Dios,
amor tendencioso, pero grandioso
y por ahora no quiero morir,
déjame amanecer mi Dios,
déjame que llegue el nuevo día, Señor,
déjame caminar de nuevo bajo tu luz,
perdóname por no saber beber despacio
el regalo que me das, Señor.
Como quisiera no sentir este amor tendencioso,
este amor que aprieta mi cabeza.
Quebrando pensamientos, quebrando rocas,
para que se abra el manantial,
del amor que tanto espero,
amarte con fuerza, pero sereno.
Ramón Maldonado Velarde
09/08/08
Última edición:
::::
::
::