Llévame al éxtasis
Con esas tazas de café
Que a menudo preparas
Después de comer.
No me mires
Con burlón desdén.
Es verdad lo que te digo:
Néctar de dioses
Es lo que preparas
Y si los ángeles bajaran
Y las probaran
Estarían conmigo de acuerdo
Que en tus manos reside
Un sin par talento.
No se te suba
A la cabeza
Porque un adorable
Don en ti
Es la modestia.
“Cuán lisonjera lengua”,
Me contestas.
“Quizás es que tú potencias
La magia
Que toda mujer
Alimenta,
Cuando la miran
De la forma
En que lo hacen tus ojos
Por encima de la mesa”.
“Cielo y tierra
Se unen bajo tus párpados
Y estremecen el mar
Que se estrella
Contra mi corazón despacio”.
“Eres tú el motor
Que impulsa las sensaciones
Que luego notas
Cuando acercas el café
A tu boca;
Porque a cada grano
Le acompaña,
Una pizca de amor,
Cordialidad variada
Y deseo,
Que desde lo profundo
Se encierra en el aroma
Que con el calor
Se derrama”.
Con esas tazas de café
Que a menudo preparas
Después de comer.
No me mires
Con burlón desdén.
Es verdad lo que te digo:
Néctar de dioses
Es lo que preparas
Y si los ángeles bajaran
Y las probaran
Estarían conmigo de acuerdo
Que en tus manos reside
Un sin par talento.
No se te suba
A la cabeza
Porque un adorable
Don en ti
Es la modestia.
“Cuán lisonjera lengua”,
Me contestas.
“Quizás es que tú potencias
La magia
Que toda mujer
Alimenta,
Cuando la miran
De la forma
En que lo hacen tus ojos
Por encima de la mesa”.
“Cielo y tierra
Se unen bajo tus párpados
Y estremecen el mar
Que se estrella
Contra mi corazón despacio”.
“Eres tú el motor
Que impulsa las sensaciones
Que luego notas
Cuando acercas el café
A tu boca;
Porque a cada grano
Le acompaña,
Una pizca de amor,
Cordialidad variada
Y deseo,
Que desde lo profundo
Se encierra en el aroma
Que con el calor
Se derrama”.