versus
Poeta recién llegado
AMOR
I
Amor,
hebilla o tierra triste
que nuestros labios nombran
marchándose al olvido.
Tú serás la paloma atada
al giro que el planeta quiera;
yo iré con tu recuerdo por la vida
llenándome de muerte y de abandono.
Verás mi campo lleno,
sabrás de estrellas tibias
y pasará tu boca
nombrándome en distantes bocas
donde se muerda un nombre
tan parecido al tuyo con el mío
negándose en la arena.
II
Si nos dejó marchar la vida
por su camino lleno de asperezas
y nos golpeó de sangre
y nos caló de frío
como una rosa hundida ante la noche
que pierde el litoral de su belleza:
por qué, amor, no quedan cuerpos;
por qué no quedan luces en los ojos;
por qué como una gran tiniebla
nos vamos deslizando hacia el olvido
y nos volvemos tiempo muerto
en ese túnel de la ausencia
donde mordemos furia y abandono
hasta el cañaveral de la memoria
que nos envuelve con su cuerpo triste.
III
Y luego el fin
con su color de pájaro en la lluvia
sintiéndose en la muerte.
I
Amor,
hebilla o tierra triste
que nuestros labios nombran
marchándose al olvido.
Tú serás la paloma atada
al giro que el planeta quiera;
yo iré con tu recuerdo por la vida
llenándome de muerte y de abandono.
Verás mi campo lleno,
sabrás de estrellas tibias
y pasará tu boca
nombrándome en distantes bocas
donde se muerda un nombre
tan parecido al tuyo con el mío
negándose en la arena.
II
Si nos dejó marchar la vida
por su camino lleno de asperezas
y nos golpeó de sangre
y nos caló de frío
como una rosa hundida ante la noche
que pierde el litoral de su belleza:
por qué, amor, no quedan cuerpos;
por qué no quedan luces en los ojos;
por qué como una gran tiniebla
nos vamos deslizando hacia el olvido
y nos volvemos tiempo muerto
en ese túnel de la ausencia
donde mordemos furia y abandono
hasta el cañaveral de la memoria
que nos envuelve con su cuerpo triste.
III
Y luego el fin
con su color de pájaro en la lluvia
sintiéndose en la muerte.