Se fue mi grito como ráfaga de viento
y en un íntimo placer oculto
sentí caricias en mi desnudo torso
compartiendo risas, robándonos algunos besos.
Con la gran intensidad de lo despacio
siguiendo el ritual de nuestros cuerpos
moviéndonos en pausas prolongadas
por perder, perdiendo hasta el aliento.
La piel se expuso por debajo de la cintura
dejando armas y armadura en el olvido
con placer los tejidos se erizaban
y su fricción eterna se entramaban
confeccionando miles de caricias encarnadas.
Llegó la madrugada y la....... fatiga
los ojos se plegaron a lo oscuro
soñando cara a cara, conspiramos.
Y dérmicos abrazos inconscientes
vivieron nuestra inercia incandescente
sobre un lecho de lirios, indulgente
que soñamos esta noche de verano.
y en un íntimo placer oculto
sentí caricias en mi desnudo torso
compartiendo risas, robándonos algunos besos.
Con la gran intensidad de lo despacio
siguiendo el ritual de nuestros cuerpos
moviéndonos en pausas prolongadas
por perder, perdiendo hasta el aliento.
La piel se expuso por debajo de la cintura
dejando armas y armadura en el olvido
con placer los tejidos se erizaban
y su fricción eterna se entramaban
confeccionando miles de caricias encarnadas.
Llegó la madrugada y la....... fatiga
los ojos se plegaron a lo oscuro
soñando cara a cara, conspiramos.
Y dérmicos abrazos inconscientes
vivieron nuestra inercia incandescente
sobre un lecho de lirios, indulgente
que soñamos esta noche de verano.