vronte
Poeta infiel al portal
Amor
Amar es la ruta conducente a la última zona de peligro.
Hechizo extraordinario en que accedes a crear tu debilidad final.
Te haces frágil y endeble para ser sensible y tierno.
Abres pórticos otrora inexpugnables,
quizás conociendo aquel secreto:
Permitir el acceso a lo sublime
invariablemente es consentir la entrada a lo ominoso.
Intensidad formidable y momentánea que te consumirá hasta las raíces,
una bengala ardiendo desde las entrañas.
Un destello de vida, un desafío a la nada y un salivar a la tierra que germina.
El amor lo es todo, y por el morimos sin dudas en el alma.
Por el sufrimos sin dolor, lloramos sin lamentos y bailamos sin piernas…
Entregamos todo a cambio de nada…
Nos inmolamos por un instante de visión del paraíso… y está bien.
Las eras de deambular sin nuestro ser entero;
la soledad abismal de transcurrir el paso de relojes areneros perpetuos
y el saber que en algún lado, en alguna época te está esperando… es brutal.
EL paseo más cruel y la espera más ambiciosa jamás planeada;
para el arribo de un desenlace súbito sin garantías.
El amor lo es todo… y si no lo encuentras no tienes nada
pero eres invencible… ajeno a la nostalgia del sabor de la ambrosía que no has degustado.
Amar es la ruta conducente a la última zona de peligro.
Hechizo extraordinario en que accedes a crear tu debilidad final.
Te haces frágil y endeble para ser sensible y tierno.
Abres pórticos otrora inexpugnables,
quizás conociendo aquel secreto:
Permitir el acceso a lo sublime
invariablemente es consentir la entrada a lo ominoso.
Intensidad formidable y momentánea que te consumirá hasta las raíces,
una bengala ardiendo desde las entrañas.
Un destello de vida, un desafío a la nada y un salivar a la tierra que germina.
El amor lo es todo, y por el morimos sin dudas en el alma.
Por el sufrimos sin dolor, lloramos sin lamentos y bailamos sin piernas…
Entregamos todo a cambio de nada…
Nos inmolamos por un instante de visión del paraíso… y está bien.
Las eras de deambular sin nuestro ser entero;
la soledad abismal de transcurrir el paso de relojes areneros perpetuos
y el saber que en algún lado, en alguna época te está esperando… es brutal.
EL paseo más cruel y la espera más ambiciosa jamás planeada;
para el arribo de un desenlace súbito sin garantías.
El amor lo es todo… y si no lo encuentras no tienes nada
pero eres invencible… ajeno a la nostalgia del sabor de la ambrosía que no has degustado.