Martín Renán
Poeta adicto al portal
Ahora, sé de todas las cosas
que no supe de ti;
sólo el final
el más mundano de los besos.
Acaso te amaba más
que tú a mí,
desde antes
y mucho después.
Cuán lejos,
tan lejos
una estrella del día.
En la gran manzana estremezco de olvido.
De tristeza,
los ojos
icónicamente
apuntando tu corazón.
¡Por qué amo hasta tu ausencia!
No, nunca diré
porqué este amor
—para ti—
Silencio sepulcral
desafía mis razones,
y mi nombre de memoria.
Y soy enigma,
al descreerte en mi oración.
Sólo yo,
entiendo mis dudas
por no tenerte.
Y quererte otra vez
es sacar dentro de ti,
más excusas,
y tu sombra.
Cómo extraño el sonido de tus cadenas.
¿Acaso, siempre, siempre, mi único amor, Amor?
que no supe de ti;
sólo el final
el más mundano de los besos.
Acaso te amaba más
que tú a mí,
desde antes
y mucho después.
Cuán lejos,
tan lejos
una estrella del día.
En la gran manzana estremezco de olvido.
De tristeza,
los ojos
icónicamente
apuntando tu corazón.
¡Por qué amo hasta tu ausencia!
No, nunca diré
porqué este amor
—para ti—
Silencio sepulcral
desafía mis razones,
y mi nombre de memoria.
Y soy enigma,
al descreerte en mi oración.
Sólo yo,
entiendo mis dudas
por no tenerte.
Y quererte otra vez
es sacar dentro de ti,
más excusas,
y tu sombra.
Cómo extraño el sonido de tus cadenas.
¿Acaso, siempre, siempre, mi único amor, Amor?