Mauricio Del Piano
Poeta recién llegado
Deben de ser los años quedos
ésos que me quedan y que me nublan,
pues no sé ver, si te amo toda entera
o es ese sentimiento quedo de amistad
remilgado en el donaire de mis besos.
Es que no lo sé.
Cuando mozo era y eras vehemencia toda y
la sangre no corría por mis venas, sino horadaba
cada caricia de mis manos en tus pies y
en tu espalda cada aliento era el soplo de mi boca.
No hay olvido, Amoramiga.
Y mi sangre aún se alborota,
cuando te siente y te sientas cerca,
así como jugando con la yema de tus dedos
entre los pelos de mi cabello enredado en el tuyo
vivo enredado en el tuyo, bebiendo el aroma
de tu cuello, mas no sé, Amoramiga
Es tan larga la vida, que ni en mil estrellas
habría magia alguna, capaz de descifrar los enigmas
guardados en el tesoro perdido y enterrado
en que yace el secreto del amor amigo, amiga.
Así seremos: una amalgama enajenada
entre vientres, hasta la caricia lenta que baja sosiega
por mejillas y mejillas hasta llegar a quedarse
dormida en el carrillo de tu cuello.
Ya lo sé.
Hube de viajar entre laberintos y enredaderas
y así ver,
un poco más allá de mis ojos,
que eres mi Amoramiga: el grito desgarrado que me llama
desde sus entrañas hasta la caricia grácil
con que caen mis manos por tus manos,
subiendo por tu piel y llegar al fin
a la caricia lenta de la faz de tu rostro.
ésos que me quedan y que me nublan,
pues no sé ver, si te amo toda entera
o es ese sentimiento quedo de amistad
remilgado en el donaire de mis besos.
Es que no lo sé.
Cuando mozo era y eras vehemencia toda y
la sangre no corría por mis venas, sino horadaba
cada caricia de mis manos en tus pies y
en tu espalda cada aliento era el soplo de mi boca.
No hay olvido, Amoramiga.
Y mi sangre aún se alborota,
cuando te siente y te sientas cerca,
así como jugando con la yema de tus dedos
entre los pelos de mi cabello enredado en el tuyo
vivo enredado en el tuyo, bebiendo el aroma
de tu cuello, mas no sé, Amoramiga
Es tan larga la vida, que ni en mil estrellas
habría magia alguna, capaz de descifrar los enigmas
guardados en el tesoro perdido y enterrado
en que yace el secreto del amor amigo, amiga.
Así seremos: una amalgama enajenada
entre vientres, hasta la caricia lenta que baja sosiega
por mejillas y mejillas hasta llegar a quedarse
dormida en el carrillo de tu cuello.
Ya lo sé.
Hube de viajar entre laberintos y enredaderas
y así ver,
un poco más allá de mis ojos,
que eres mi Amoramiga: el grito desgarrado que me llama
desde sus entrañas hasta la caricia grácil
con que caen mis manos por tus manos,
subiendo por tu piel y llegar al fin
a la caricia lenta de la faz de tu rostro.