Yak Mercado
Poeta recién llegado
I
No te conozco
(aun)
por eso resultaría insensato
(bendita insensatez del amor)
nombrarte,
darte un rostro.
Desconozco
tu mirada,
el color de tus ojos
y aun así
sé que son hermosos,
No sé
del añoro de tu piel,
no sé de dónde eres,
a donde vas,
a donde iremos
cuando llegue el momento
de ir.
II
Amor
no te conozco, amor,
aun así sé
de sobra
que he de amarte,
amor.
Añorarte,
ser partícipe
de tu ausencia,
seré tuyo a tiempo completo
cuando el caprichoso tiempo
lo permita.
Amor,
mi amor,
sé que recordaré
a que huele tu perfume,
a que sabe tu mirada,
de qué color son tus labios.
III
Sé
amor, amada
que hemos
de hablar con la mirada
el lenguaje
de los amantes.
Ese,
el de la carne
y jugos
y sudor
y mordiscos,
ese que nos funda
en dos
y nos haga uno.
IV
Tendré
(después de todo y de nada)
bajo resguardo
celoso
el recuerdo
más valioso,
el de sentirme vivo
(y sentiré vivir)
entre tus manos.
Viviré,
a mi modo
y en mi locura
para tus manos.
No te conozco
(aun)
por eso resultaría insensato
(bendita insensatez del amor)
nombrarte,
darte un rostro.
Desconozco
tu mirada,
el color de tus ojos
y aun así
sé que son hermosos,
No sé
del añoro de tu piel,
no sé de dónde eres,
a donde vas,
a donde iremos
cuando llegue el momento
de ir.
II
Amor
no te conozco, amor,
aun así sé
de sobra
que he de amarte,
amor.
Añorarte,
ser partícipe
de tu ausencia,
seré tuyo a tiempo completo
cuando el caprichoso tiempo
lo permita.
Amor,
mi amor,
sé que recordaré
a que huele tu perfume,
a que sabe tu mirada,
de qué color son tus labios.
III
Sé
amor, amada
que hemos
de hablar con la mirada
el lenguaje
de los amantes.
Ese,
el de la carne
y jugos
y sudor
y mordiscos,
ese que nos funda
en dos
y nos haga uno.
IV
Tendré
(después de todo y de nada)
bajo resguardo
celoso
el recuerdo
más valioso,
el de sentirme vivo
(y sentiré vivir)
entre tus manos.
Viviré,
a mi modo
y en mi locura
para tus manos.