Eduardo Bretón
Poeta recién llegado
De las dos veces que sentí, fueron dos semidiosas de aquellas que te dan la vida en un segundo y te la quitan al siguiente. La primera de ellas era de brazos difíciles de olvidar, de un corazón de metal y un par de piernas tan coleccionistas; aún así la quise entre besos, rones y canciones para olvidar. Ella era un león y yo, algo un poco más que un cordero; me devoró el alma y los sentidos entre la vida y la muerte que fueron sus pechos. Borrachera tras borrachera, fueron noches indecibles de inspiración carnal en las que perdí el dinero y la vida y la paz. Poco a poco y beso a beso fui sintiéndome cada vez más solo y sin sueños de don Juan. Un día me fui dejándola dormida en un motel de paso cuándo, finalmente entendí, que no hay soledad más grande que amanecer empiernado con una reina destronada y sin nada qué perder cuando lo único que pierde eres tú...!! La otra era más sensata... era de aquellas de casa y buenas costumbres, de mirada coqueta y manos de hechicera pero sin malicia ni cordura... a pesar de sus ojos y sus besos, no supe o no quise hacerme el malo y la dejé entre un "te quiero" y un "amor eterno" de esos de medio pelo..!!! Siempre supe que no habría ninguna conclusión si soy un perro viejo sin nuevos trucos pero sin ganas de la yunta aún... así es esto del amor y el sexo en el que el uno sin el otro son como días inconclusos, como haber muerto sin haber nacido aún.. y así me fui queriendo sin verdaderamente querer, como cuando amaneces entre la pausa y la locura... y aquí sigo solo y sin ti y sin ella, más solo que el sol y más triste que la luna..!!!! Lo que aprendí del corazón y la alegría, se agotó entre sentimientos y guiños de amor sin sal..!!!