J.Carlos Campos
Poeta fiel al portal
Llegados a este punto donde nos entendemos,
cuando el uno y el otro sabemos quién es quién,
a estas crudas alturas, ya sin reyes ni premios,
vacunados de celos nos ve el amanecer.
Ahora que con la envidia apenas hay orgías
y la muerte ha dormido desnuda con los dos,
a estas horas oscuras de la diosa vigilia,
te pinto entre las rimas mis versos al amor.
Al amor a un amigo, que es otro amor gigante,
a ese pocos le escriben, lo cambian por jazmín,
a ese amor verdadero lo olvidan entre flores,
sin embargo, estos versos en él quieren morir.
Agárrate a los tuyos, predícales la calma,
diles que solo hay una, que la vida se va,
propón las comuniones entre cante y guitarras,
recuérdales que el "cielo" mata la libertad.
No te pintes los labios color de decepciones,
no sufragues agravios a golpes de silencios,
déjate el perdón libre, la venganza es de torpes
y es la hermana más puta y vieja de los miedos.
Por eso aquí y ahora que te hallas malherido,
bajo estas grises nubes, después del chaparrón,
te escribo desde el reino de los buenos amigos
para mandarte un beso y abrirte el corazón.
cuando el uno y el otro sabemos quién es quién,
a estas crudas alturas, ya sin reyes ni premios,
vacunados de celos nos ve el amanecer.
Ahora que con la envidia apenas hay orgías
y la muerte ha dormido desnuda con los dos,
a estas horas oscuras de la diosa vigilia,
te pinto entre las rimas mis versos al amor.
Al amor a un amigo, que es otro amor gigante,
a ese pocos le escriben, lo cambian por jazmín,
a ese amor verdadero lo olvidan entre flores,
sin embargo, estos versos en él quieren morir.
Agárrate a los tuyos, predícales la calma,
diles que solo hay una, que la vida se va,
propón las comuniones entre cante y guitarras,
recuérdales que el "cielo" mata la libertad.
No te pintes los labios color de decepciones,
no sufragues agravios a golpes de silencios,
déjate el perdón libre, la venganza es de torpes
y es la hermana más puta y vieja de los miedos.
Por eso aquí y ahora que te hallas malherido,
bajo estas grises nubes, después del chaparrón,
te escribo desde el reino de los buenos amigos
para mandarte un beso y abrirte el corazón.