joblam
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las aguas turbulentas arrastraban todo con ímpetu. La lluvia recién caída daba fortaleza a la corriente entre rocas y peñascos. La pequeña barcaza, manejada con destreza y versatilidad, no era suficiente para avanzar y por instantes, parecía estar estática a pesar de los esfuerzos del remero. Todo sudoroso ponía empeño en controlar las crujientes maderas. El sol en el cenit, escondido entre nimbus, acrecentaba el presagio creando un conflicto adicional insuperable de nuevos aguaceros. En un interminable tiempo, las desvencijadas tablas dejaron pasar el torrente a pesar de los embates desesperados y frustrados del timonel. Difícil navegar contra corriente a la espera de la placidez de aguas tranquilas cuando el invierno da muestra de un reciente comienzo.