Amores que duelen

immortuoss

Poeta recién llegado
Cuándo te conocí no tenia esta mirada tan triste, tan vacía.

Cuándo te conocí no tenia el corazón fuera de el pecho, no tenía las yemas de mis dedos clavados sobre mi piel, como si arrancarme los latidos fuese la mejor manera de olvidarme de que mi corazón seguía vivo, no completo, pero si vivo.

Tengo la creencia de que el amor que más duele es el que no se puede tener, el que envenena cada pulsación que viaja por el cuerpo, convirtiendo taquicardias en noche de insomnio y los imposibles, en solo eso, imposibles.

Y dé repente, mueres. Te encuentras estudiando el techo de tu habitación con la luna como visitante en tu ventana, degustando palabras agridulces que nunca llegaron a oídos de nadie y una realidad casi tan cruda como la crudeza de que llevas una hora sin poder cerrar los párpados, dando vueltas en la cama. Por qué "Nunca va a poder ser" y por qué, nunca ha sido.

Te agarras a las sábanas, estrangulando el tiempo entre los dedos y te autoconvences de que vas bien, de que ya no te torturas con el recuerdo de alguien que esta muerto, pero no te lo terminas de creer. Por qué reparar un corazón es la cosa más difícil del mundo y más si al tuyo le faltan piezas.

Entonces lloras. Lloras por qué no eres un manitas, por qué el celofán no pega bien, por qué tu eres de barrer la mierda bajo la mesa, donde nadie la vea, donde no la veas tú. Por qué te encuentras los trozos de tu corazón, en cada canción que te hace temblar los labios y en cada verso con apariencia de puñal, pero los trozos ya tienen nombre. Y no es el tuyo.

¿Pero sabes qué? Que ya estoy cansada de escribir de desamor. Ya he sufrido tanto por los imposibles, que me estoy convirtiendo en una de esas tantas historias frustradas por las que pierdo el sueño.

Y caigo. Caigo en un sueño pesado que esconde paz debajo de la almohada. Mañana volveré a lo mismo, mañana volveré a pensarte, hasta que el salitre de mis lagrimas borre la marca que ha dejado tu voz sobre mi piel virgen.

Buena suerte y buenas noches, a ti que sufres lo mismo.

Buenas noches a ti, mi amor imposible.
 
Cuándo te conocí no tenia esta mirada tan triste, tan vacía.

Cuándo te conocí no tenia el corazón fuera de el pecho, no tenía las yemas de mis dedos clavados sobre mi piel, como si arrancarme los latidos fuese la mejor manera de olvidarme de que mi corazón seguía vivo, no completo, pero si vivo.

Tengo la creencia de que el amor que más duele es el que no se puede tener, el que envenena cada pulsación que viaja por el cuerpo, convirtiendo taquicardias en noche de insomnio y los imposibles, en solo eso, imposibles.

Y dé repente, mueres. Te encuentras estudiando el techo de tu habitación con la luna como visitante en tu ventana, degustando palabras agridulces que nunca llegaron a oídos de nadie y una realidad casi tan cruda como la crudeza de que llevas una hora sin poder cerrar los párpados, dando vueltas en la cama. Por qué "Nunca va a poder ser" y por qué, nunca ha sido.

Te agarras a las sábanas, estrangulando el tiempo entre los dedos y te autoconvences de que vas bien, de que ya no te torturas con el recuerdo de alguien que esta muerto, pero no te lo terminas de creer. Por qué reparar un corazón es la cosa más difícil del mundo y más si al tuyo le faltan piezas.

Entonces lloras. Lloras por qué no eres un manitas, por qué el celofán no pega bien, por qué tu eres de barrer la mierda bajo la mesa, donde nadie la vea, donde no la veas tú. Por qué te encuentras los trozos de tu corazón, en cada canción que te hace temblar los labios y en cada verso con apariencia de puñal, pero los trozos ya tienen nombre. Y no es el tuyo.

¿Pero sabes qué? Que ya estoy cansada de escribir de desamor. Ya he sufrido tanto por los imposibles, que me estoy convirtiendo en una de esas tantas historias frustradas por las que pierdo el sueño.

Y caigo. Caigo en un sueño pesado que esconde paz debajo de la almohada. Mañana volveré a lo mismo, mañana volveré a pensarte, hasta que el salitre de mis lagrimas borre la marca que ha dejado tu voz sobre mi piel virgen.

Buena suerte y buenas noches, a ti que sufres lo mismo.

Buenas noches a ti, mi amor imposible.

Good night :(:(:( Gracias por el dedo, revolviste y lo peor, no sacaste nada porque de tanto estar abierta, la herida es un llanto solo.

Adolescentes con talento, bisturí para adultos frustrados...
 
Última edición:
Goog night :(:(:( Gracias por el dedo, revolviste y lo peor, no sacaste nada porque de tanto estar abierta, la herida es un llanto solo.

Adolescentes con talento, bisturí para adultos frustrados...
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¡Muchas gracias a ti! Te iba a responder pero no entiendo muy bien cómo va esto. Gracias por los dos comentarios, me han echo muy feliz y llevas mucha razón en ambos. ¡Espero que pases buena noche! :) ❤️
 
No atino si llorar o reír.

La tragedia se pega mucho a la comedia, por que el tiempo es tan sabio.
Lo que hoy te arranca una lágrima, en el futuro será causa de risa.

Es cuestión del instante.

El mundo no se acaba con la partida del ser querido.
El dolor te da fuerza, y te prepara para penas mayores todavía... y gozos también mayores.

Es cuestión del instante.

Y un instante es solo lo que dura un recuerdo, mientras deseas recordar, o mientras te niegues a recordar... igual vas a recordar aún sin querer.
Así son los sentimientos. Sin ellos seríamos seres inconexos y aislados. Unidos solo por intereses alejados del alma...
Pero... estos mismos sentimientos que provocan dolor, también traen esperanzas.

Es cuestión del instante.

Deja que pase... otro día lo podrás rememorar.
 
Última edición:
Cuando la muerte se interpone en el camino de la vida ocasiona ese convulso dolor que bien describes en buena redacción.

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