MarthaJacqueline
Poeta recién llegado
Hay amores que guardan una dulzura dolorosa,
uno puede pensar que se han ido,
que han muerto para siempre
que la vida urdió todo y nada hasta desencontrarlos
y tememos nombrarlos para que no se desangren
porque el recuerdo es peligroso un arma intensa
en ocasiones, más temible que el olvido.
Se piensan apuntalados sobre los restos del pasado
propensos a la arquitectura del derrumbe
desterrados a las entrañas de la tierra
mudos, maniatados, con los ojos vencidos
debatiéndose en los entresijos del fin inevitable
en medio de un antes y un después irrepetible.
Pero los grandes amores no acaban nunca
sus historias no se deshacen ni se borran
pudiera parecer que mueren, pero renacen
aunque uno alguna vez tema nombrarlos
y guarden para siempre esa dulzura dolorosa.
JK
uno puede pensar que se han ido,
que han muerto para siempre
que la vida urdió todo y nada hasta desencontrarlos
y tememos nombrarlos para que no se desangren
porque el recuerdo es peligroso un arma intensa
en ocasiones, más temible que el olvido.
Se piensan apuntalados sobre los restos del pasado
propensos a la arquitectura del derrumbe
desterrados a las entrañas de la tierra
mudos, maniatados, con los ojos vencidos
debatiéndose en los entresijos del fin inevitable
en medio de un antes y un después irrepetible.
Pero los grandes amores no acaban nunca
sus historias no se deshacen ni se borran
pudiera parecer que mueren, pero renacen
aunque uno alguna vez tema nombrarlos
y guarden para siempre esa dulzura dolorosa.
JK