Pathétique
Poeta recién llegado
Busqué poemas que hablaran de amores sin besos
Me di cuenta de que son pocos, casi nulos
O tal vez es más grande la pena de no tenerlos
Que se esconden, avergonzados, de los demás versos.
Aquellos que hablan de pasión, de labios traviesos,
Sin pensar en aquellos que no se lograron,
Esos que ni siquiera fueron concebidos,
Labios núbiles, labios inexplorados, labios secos.
¿Será que existen esos amantes cobardes?,
Amantes que nunca compartieron el cuerpo,
Amantes que se amaron solo con verse,
Amores de amantes que no tuvieron el coraje.
Y no es por falta de gusto o deseo,
La añoranza no falta, vive atrapada en la mirada,
¡Si los ojos pudieran robar besos!
¡Cuántos poemas no habría de amores que no se tocaron!
Yo amé y perdí sin que nuestros labios danzaran.
El corazón le falló después de habernos encontrado,
Lo vi en el lecho, ojos cerrados, llevaba barba,
No era él y esos no eran los labios que no había besado.
Amé y creo que todavía lo amo,
Soy de esos amantes de los que nadie escribe,
De los amores que no se consumaron,
De los labios que jamás se tocaron.
Esos amores que solo caben en sueños,
Y así fue como pude volverlo a ver,
Sin preguntar, solo con verlo me dijo:
“Vine a darte el beso que en vida no pudimos tener.”
Me di cuenta de que son pocos, casi nulos
O tal vez es más grande la pena de no tenerlos
Que se esconden, avergonzados, de los demás versos.
Aquellos que hablan de pasión, de labios traviesos,
Sin pensar en aquellos que no se lograron,
Esos que ni siquiera fueron concebidos,
Labios núbiles, labios inexplorados, labios secos.
¿Será que existen esos amantes cobardes?,
Amantes que nunca compartieron el cuerpo,
Amantes que se amaron solo con verse,
Amores de amantes que no tuvieron el coraje.
Y no es por falta de gusto o deseo,
La añoranza no falta, vive atrapada en la mirada,
¡Si los ojos pudieran robar besos!
¡Cuántos poemas no habría de amores que no se tocaron!
Yo amé y perdí sin que nuestros labios danzaran.
El corazón le falló después de habernos encontrado,
Lo vi en el lecho, ojos cerrados, llevaba barba,
No era él y esos no eran los labios que no había besado.
Amé y creo que todavía lo amo,
Soy de esos amantes de los que nadie escribe,
De los amores que no se consumaron,
De los labios que jamás se tocaron.
Esos amores que solo caben en sueños,
Y así fue como pude volverlo a ver,
Sin preguntar, solo con verlo me dijo:
“Vine a darte el beso que en vida no pudimos tener.”