Amorosa evocación...

Jaime Zamorano Ramírez

Poeta recién llegado
Inmerso entre el majestuoso volcán y el lago
rodeado de exuberante vegetación,
copihues, avellanos, cipreses y araucarias
adornan con su colorida presencia
los ondulantes cerros azulosos de distancia,
mientras raudas golondrinas dibujan el cielo
planeando a beber el agua para saciar su sed.

Bajo el musgoso castaño, un hombre extasiado
disfruta este hermoso regalo de la naturaleza,
en su solitario interior, añora esa tierna mujer,
que motiva su alegría aflorando bellos sentimientos...
infundiendo nuevos bríos a su vida cotidiana,
suspira por sus sonrisas, por esas dulces caricias
que le impulsan a vivir, alimentándole el alma.

Engalanan el paisaje, las bandurrias y queltehues
que bochincheros revolotean acariciando al viento,
las bellas hortensias se inclinan saludando su pasar
guardando respetuoso silencio ante ese hombre,
que lentamente va finalizando su estadía en el lugar
y ansioso se apronta a regresar al lado del amor de su vida
para juntos anidar apasionadamente en glorioso amanecer.


Jaime Eduardo Zamorano Ramírez
Temuco - Chile



 
Inmerso entre el majestuoso volcán y el lago
rodeado de exuberante vegetación,
copihues, avellanos, cipreses y araucarias
adornan con su colorida presencia
los ondulantes cerros azulosos de distancia,
mientras raudas golondrinas dibujan el cielo
planeando a beber el agua para saciar su sed.

Bajo el musgoso castaño, un hombre extasiado
disfruta este hermoso regalo de la naturaleza,
en su solitario interior, añora esa tierna mujer,
que motiva su alegría aflorando bellos sentimientos...
infundiendo nuevos bríos a su vida cotidiana,
suspira por sus sonrisas, por esas dulces caricias
que le impulsan a vivir, alimentándole el alma.

Engalanan el paisaje, las bandurrias y queltehues
que bochincheros revolotean acariciando al viento,
las bellas hortensias se inclinan saludando su pasar
guardando respetuoso silencio ante ese hombre,
que lentamente va finalizando su estadía en el lugar
y ansioso se apronta a regresar al lado del amor de su vida
para juntos anidar apasionadamente en glorioso amanecer.


Jaime Eduardo Zamorano Ramírez
Temuco - Chile


Con los tre primeros versos me enviaste directo a la región de la araucanía. Saludos cordiales, Jaime Eduardo.
 
Inmerso entre el majestuoso volcán y el lago
rodeado de exuberante vegetación,
copihues, avellanos, cipreses y araucarias
adornan con su colorida presencia
los ondulantes cerros azulosos de distancia,
mientras raudas golondrinas dibujan el cielo
planeando a beber el agua para saciar su sed.

Bajo el musgoso castaño, un hombre extasiado
disfruta este hermoso regalo de la naturaleza,
en su solitario interior, añora esa tierna mujer,
que motiva su alegría aflorando bellos sentimientos...
infundiendo nuevos bríos a su vida cotidiana,
suspira por sus sonrisas, por esas dulces caricias
que le impulsan a vivir, alimentándole el alma.

Engalanan el paisaje, las bandurrias y queltehues
que bochincheros revolotean acariciando al viento,
las bellas hortensias se inclinan saludando su pasar
guardando respetuoso silencio ante ese hombre,
que lentamente va finalizando su estadía en el lugar
y ansioso se apronta a regresar al lado del amor de su vida
para juntos anidar apasionadamente en glorioso amanecer.


Jaime Eduardo Zamorano Ramírez
Temuco - Chile


Bella colección de sentimientos e imágenes para un certero y sensible poema de amor. Me ha gustado amigo Jaime. Un abrazo. Paco.
 
Inmerso entre el majestuoso volcán y el lago
rodeado de exuberante vegetación,
copihues, avellanos, cipreses y araucarias
adornan con su colorida presencia
los ondulantes cerros azulosos de distancia,
mientras raudas golondrinas dibujan el cielo
planeando a beber el agua para saciar su sed.

Bajo el musgoso castaño, un hombre extasiado
disfruta este hermoso regalo de la naturaleza,
en su solitario interior, añora esa tierna mujer,
que motiva su alegría aflorando bellos sentimientos...
infundiendo nuevos bríos a su vida cotidiana,
suspira por sus sonrisas, por esas dulces caricias
que le impulsan a vivir, alimentándole el alma.

Engalanan el paisaje, las bandurrias y queltehues
que bochincheros revolotean acariciando al viento,
las bellas hortensias se inclinan saludando su pasar
guardando respetuoso silencio ante ese hombre,
que lentamente va finalizando su estadía en el lugar
y ansioso se apronta a regresar al lado del amor de su vida
para juntos anidar apasionadamente en glorioso amanecer.


Jaime Eduardo Zamorano Ramírez
Temuco - Chile


Que glamoroso tinte tiene su poema, grato leerle
 
Inmerso entre el majestuoso volcán y el lago
rodeado de exuberante vegetación,
copihues, avellanos, cipreses y araucarias
adornan con su colorida presencia
los ondulantes cerros azulosos de distancia,
mientras raudas golondrinas dibujan el cielo
planeando a beber el agua para saciar su sed.

Bajo el musgoso castaño, un hombre extasiado
disfruta este hermoso regalo de la naturaleza,
en su solitario interior, añora esa tierna mujer,
que motiva su alegría aflorando bellos sentimientos...
infundiendo nuevos bríos a su vida cotidiana,
suspira por sus sonrisas, por esas dulces caricias
que le impulsan a vivir, alimentándole el alma.

Engalanan el paisaje, las bandurrias y queltehues
que bochincheros revolotean acariciando al viento,
las bellas hortensias se inclinan saludando su pasar
guardando respetuoso silencio ante ese hombre,
que lentamente va finalizando su estadía en el lugar
y ansioso se apronta a regresar al lado del amor de su vida
para juntos anidar apasionadamente en glorioso amanecer.


Jaime Eduardo Zamorano Ramírez
Temuco - Chile


Ya me parecía que eras del sur, por el paisaje, lindo Temuco al igual que mi isla bella, muy hermoso tu poema me trajo aromas y colores de esa tierra de gente trabajadora y esforzada.
Un abrazo desde Chiloé!
 
Ya me parecía que eras del sur, por el paisaje, lindo Temuco al igual que mi isla bella, muy hermoso tu poema me trajo aromas y colores de esa tierra de gente trabajadora y esforzada.
Un abrazo desde Chiloé!

Estimada amiga:
Por tu seudónimo, me imaginé que eras de la bella y encantadora Isla de Chiloé, a la cual deseo siempre regresar por la belleza de su gente, su folklore, sus mitos y leyendas ...
Desde los faldeos del cerro Ñielol, te envío un cálido saludo y mis mejores deseos de felicidad.
Cariños amiga Pincoya.
 
Estimada amiga:
Por tu seudónimo, me imaginé que eras de la bella y encantadora Isla de Chiloé, a la cual deseo siempre regresar por la belleza de su gente, su folklore, sus mitos y leyendas ...
Desde los faldeos del cerro Ñielol, te envío un cálido saludo y mis mejores deseos de felicidad.
Cariños amiga Pincoya.
Sí soy de Chiloé, gracias por el saludo cariños también para Temuco.
 

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