Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Luego de las tinieblas persistiò el desgarro
de los velos: una esfera envolvente nìtida
curvàndose en forma circular y activa.
El giro ahogado no era cegador, era esencial.
la luz dorada despertaba el astro de su sueño.
carecìa de hierbas incandescentes y odiosas,
como de la compulsiòn de ojos ansiosos quemados,
como el grito del odio revuelto e insano que
seca el brocal sin rasgos de ternura,
libre y sin pausa avanzaba insertado como
bola de fuego que incendia el universo.
Vièndole, el pasado nada significa,
tampoco tiene ningùn sentido el futuro.
Su virtud es cegadora y se incendia asì misma
como una alucinaciòn que se revuelca lanzando
inmensas bolas del fuego por eones que no veremos.
de los velos: una esfera envolvente nìtida
curvàndose en forma circular y activa.
El giro ahogado no era cegador, era esencial.
la luz dorada despertaba el astro de su sueño.
carecìa de hierbas incandescentes y odiosas,
como de la compulsiòn de ojos ansiosos quemados,
como el grito del odio revuelto e insano que
seca el brocal sin rasgos de ternura,
libre y sin pausa avanzaba insertado como
bola de fuego que incendia el universo.
Vièndole, el pasado nada significa,
tampoco tiene ningùn sentido el futuro.
Su virtud es cegadora y se incendia asì misma
como una alucinaciòn que se revuelca lanzando
inmensas bolas del fuego por eones que no veremos.