AlejandroCifuente
Poeta recién llegado
un Danubio recorriendo nuestra luna de sombra
como flechas del tacto que se ciñe entre las máscaras
entre el espacio que existe en dos silencios continuos
como borbotones de luz que deshoja la noche.
Y las primeras gotas perforan el suelo y la pared
los eslabones de un tiempo que se parece a mi ausencia
las líneas volátiles de polvo donde despierta el universo.
Y en este parisino pretérito olor a nieve
la antorchas de azafrán se disfrazan de esfinge
mientras los oídos se inmolan como viejas estatuas del crespúsculo
como escorpiones quebrados con alas de almendra.
En ese sonar eterno de alfombras perdidas
en donde busco un mármol construido de huesos
y otro imperio de un hombre que gobierna el vacío.
Quiero conocer la soledad
de dos cuerpos que se encuentran.
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