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[FONT="]inoperante de Abriles mereces
[FONT="]tu Nochebuena. A ti que
[FONT="]pienso adolorido de ser en vano
[FONT="]y una mirada hacia el oeste.
[FONT="]Quizá mi corazón se fermenta
[FONT="]en la ignota rencilla, en los más
[FONT="]desesperados sueños de una ceja.
[FONT="]Humillada la caricia y el cuerpo rosado
[FONT="]de una flor; han sido un látigo, una
[FONT="]sed de cruz. Un éter de misterio
[FONT="]que se precia los adioses.
[FONT="]Llegan de anteayer,
[FONT="]rebosantes de pasado, y como dos
[FONT="]heráldicas lágrimas en el rostro.
[FONT="]A sombra de un ayuno lúgubre,
[FONT="]de un volver a verla viéndose en mis ojos.
[FONT="]Tiesto donde se juzgan rumores
[FONT="]de entierro, mitra urdida
[FONT="]en las heces de una vaca.
[FONT="]Ascuas para el obsequio pomposo
[FONT="]y larga la pena, también
[FONT="]para los tres vinos de mi hastío.
[FONT="]Ha de querer seguir así, férreo ya,
[FONT="]abyecto de vida, la Do
[FONT="]mayor en sinfonía de un huero,
[FONT="]sonrisa y gusto muriente
[FONT="]de un amor que se va.
[FONT="]Vuelvo a verte cabizbaja, melodiosa,
[FONT="]pero como una tragedia en mis labios,
[FONT="]no podré pronunciar tu nombre.
[FONT="]!Vete, Ronda!
[FONT="]Que estoy orando mis huesos,
[FONT="]diluyendo tus recuerdos en mi alcoba
[FONT="]y tu virus en mi sangre.