Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
La vida era apenas la luz mojada del sol
que combustionaba una molécula,
pero el mapa de nuestras manos
estaba ya escrito en esa cadena
con la misma tinta de los cardúmenes y los bosques.
Éramos una caricia con todo en espera de transición,
difusos, emulsivos, sin dorso,
pero ya erguidos sobre la pantalla del tiempo.
Nos hemos intentado una y otra vez;
las bocas primigenias reaccionaban al encontrase
en busca del oxígeno:
fuimos girasoles antes de tener sonrisa;
las medusas y todas las aves se originaron
de la intención misma de mirarnos…
Hasta que con el borde del infinito se abrieron tus ojos
y los míos por casualidad estaban abiertos.
Nos conocíamos de siempre, volvimos a ser mirada,
seguimos contando estrellas
y todos los árboles nos abrazan.
Nuestro beso es nadar, retorno al océano,
olas que parpadean, golpe de luz que penetra
a su líquido movimiento que busca conocerse
desde entonces, pero ahora, y todavía después.
que combustionaba una molécula,
pero el mapa de nuestras manos
estaba ya escrito en esa cadena
con la misma tinta de los cardúmenes y los bosques.
Éramos una caricia con todo en espera de transición,
difusos, emulsivos, sin dorso,
pero ya erguidos sobre la pantalla del tiempo.
Nos hemos intentado una y otra vez;
las bocas primigenias reaccionaban al encontrase
en busca del oxígeno:
fuimos girasoles antes de tener sonrisa;
las medusas y todas las aves se originaron
de la intención misma de mirarnos…
Hasta que con el borde del infinito se abrieron tus ojos
y los míos por casualidad estaban abiertos.
Nos conocíamos de siempre, volvimos a ser mirada,
seguimos contando estrellas
y todos los árboles nos abrazan.
Nuestro beso es nadar, retorno al océano,
olas que parpadean, golpe de luz que penetra
a su líquido movimiento que busca conocerse
desde entonces, pero ahora, y todavía después.
28 de septiembre de 2021
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