Poetakz
Poeta recién llegado
Qué ojos tan hondos los de la anciana:
la soledad le ha consumido los párpados,
le ha perforado las pupilas con amaneceres,
le hace ver ocasos íngrima y triste.
Estaba ella sentada en su mecedora
en la puerta de entrada, ida, sola.
Yo la vi, la vi suspirar de nostalgia,
su aire se tornaba pesado y tosco.
Se mecía con melancolía y sin cadencia,
había perdido la esperanza del mañana,
no tenía a quién transmitir su bondad y sabiduría,
porque todos la abandonaron, bajo su mismo techo.
Pasé frente a ella y le dije adiós.
Estoy seguro que no lo esperaba,
pues su mirada se ha iluminado
y respondió emocionada y nostálgica,
sorprendida y sonriente por mi gesto
que le devolvía algo de ilusión a su ocaso.
la soledad le ha consumido los párpados,
le ha perforado las pupilas con amaneceres,
le hace ver ocasos íngrima y triste.
Estaba ella sentada en su mecedora
en la puerta de entrada, ida, sola.
Yo la vi, la vi suspirar de nostalgia,
su aire se tornaba pesado y tosco.
Se mecía con melancolía y sin cadencia,
había perdido la esperanza del mañana,
no tenía a quién transmitir su bondad y sabiduría,
porque todos la abandonaron, bajo su mismo techo.
Pasé frente a ella y le dije adiós.
Estoy seguro que no lo esperaba,
pues su mirada se ha iluminado
y respondió emocionada y nostálgica,
sorprendida y sonriente por mi gesto
que le devolvía algo de ilusión a su ocaso.