Manuel Dalí
Poeta recién llegado
Ancla y Proa.
Barco de papel que viajó a océano abierto,
avanzando rápidamente con viento en popa,
tú velero y yo proa.
Alza las velas y deja que el viento nos guíe
a su isla antes del anochecer, cuidemos el mástil
con besos o tendremos que remar a aguas siniestras
y la Luna, esta vez, no nos guiará.
Barquito de papel, tu hundimiento fue por seguir
el fuego de una sirena a la luz de las velas de una
cena romántica. Una de estas cayó en tu reserva
de papiro a orillas del timón.
Nos dimos cuenta que el amor, no es más que el
peso completo del ancla y sólo sirve para detenernos
y no avanzar a alta mar.
Yo partiré las aguas turbulentas que el amor nos
manda con las olas y mi piel será tu nueva vela
atada a los mástiles, que con besos, cuidamos
para no remar.
¡Eleven anclas! Esta vez a la fuerza y en ocasiones
es mejor no mirar la piedra que nos hará marchar
hacia atrás.
Barco de papel, gira timón al horizonte y vamos
en busca de nuevos soles…
Barco de papel que viajó a océano abierto,
avanzando rápidamente con viento en popa,
tú velero y yo proa.
Alza las velas y deja que el viento nos guíe
a su isla antes del anochecer, cuidemos el mástil
con besos o tendremos que remar a aguas siniestras
y la Luna, esta vez, no nos guiará.
Barquito de papel, tu hundimiento fue por seguir
el fuego de una sirena a la luz de las velas de una
cena romántica. Una de estas cayó en tu reserva
de papiro a orillas del timón.
Nos dimos cuenta que el amor, no es más que el
peso completo del ancla y sólo sirve para detenernos
y no avanzar a alta mar.
Yo partiré las aguas turbulentas que el amor nos
manda con las olas y mi piel será tu nueva vela
atada a los mástiles, que con besos, cuidamos
para no remar.
¡Eleven anclas! Esta vez a la fuerza y en ocasiones
es mejor no mirar la piedra que nos hará marchar
hacia atrás.
Barco de papel, gira timón al horizonte y vamos
en busca de nuevos soles…