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Adviérteme la luna, Centinela,
despiértame si ves que no respiro,
no dejes que me duerma tras las rejas
sin ver como ilumina mi destino.
Haz sombra de lo malo y de lo bueno,
conviértete en la plata de los mares,
dibuja con tu frente el monte quieto,
alúmbrame estos sueños inmortales.
El verso de tu albor por mi ventana,
rodado de tu cuerpo, sabe a menta,
reflejas en la colcha de mi cama
lo efímero del tiempo en esta tierra.
Apaga el mundo el llanto cada noche
mientras oye la nana de tus rezos,
le pides bajamares a los dioses
para salir del mar y alzar el vuelo.
Adviérteme la luna, Centinela,
despiértame si ves que no respiro,
no dejes que me duerma tras las rejas
sin ver como ilumina mi destino.
Suerte que antes de morirme
fui tanguillo y bulerías,
si encuentro la vida eterna
me la gasto en la bahía.
He bebido del jilguero
que anida por las gargantas,
a la sombra de tus ojos
cuando febrero nos mata.
Si hoy la parca me da un beso,
yo me voy por alegrías,
ya hice café con el miedo,
me dio sed la mar bravía.
Duermevelas mi barquita,
siempre rumbo al temporal
del silencio que le gritas
desde el puerto al olivar.
Quizás vengan empujando
los niños que aún no han nacido
porque ya vivieron hartos
de cruces y de castigos.
Laberinto hecho de gente,
miradas a la deriva,
donde el flamenco y el duende
van buscando una salida.
Tengo un nido de jilgueros
enredado en mi garganta,
a la sombra de unos ojos
de un pasodoble que mata.
Suerte que invertí en el bisnes
de quererte tierra mía,
si Caronte quiere verme
que atraque en Andalucía.
Adviérteme la luna, Centinela,
despiértame si ves que no respiro,
no dejes que me duerma tras las rejas
sin ver como ilumina mi destino.
Haz sombra de lo malo y de lo bueno,
conviértete en la plata de los mares,
dibuja con tu frente el monte quieto,
alúmbrame estos sueños inmortales.
El verso de tu albor por mi ventana,
rodado de tu cuerpo, sabe a menta,
reflejas en la colcha de mi cama
lo efímero del tiempo en esta tierra.
Apaga el mundo el llanto cada noche
mientras oye la nana de tus rezos,
le pides bajamares a los dioses
para salir del mar y alzar el vuelo.
Adviérteme la luna, Centinela,
despiértame si ves que no respiro,
no dejes que me duerma tras las rejas
sin ver como ilumina mi destino.
Suerte que antes de morirme
fui tanguillo y bulerías,
si encuentro la vida eterna
me la gasto en la bahía.
He bebido del jilguero
que anida por las gargantas,
a la sombra de tus ojos
cuando febrero nos mata.
Si hoy la parca me da un beso,
yo me voy por alegrías,
ya hice café con el miedo,
me dio sed la mar bravía.
Duermevelas mi barquita,
siempre rumbo al temporal
del silencio que le gritas
desde el puerto al olivar.
Quizás vengan empujando
los niños que aún no han nacido
porque ya vivieron hartos
de cruces y de castigos.
Laberinto hecho de gente,
miradas a la deriva,
donde el flamenco y el duende
van buscando una salida.
Tengo un nido de jilgueros
enredado en mi garganta,
a la sombra de unos ojos
de un pasodoble que mata.
Suerte que invertí en el bisnes
de quererte tierra mía,
si Caronte quiere verme
que atraque en Andalucía.
Adviérteme la luna, Centinela,
despiértame si ves que no respiro,
no dejes que me duerma tras las rejas
sin ver como ilumina mi destino.
Haz sombra de lo malo y de lo bueno,
conviértete en la plata de los mares,
dibuja con tu frente el monte quieto,
alúmbrame estos sueños inmortales.
El verso de tu albor por mi ventana,
rodado de tu cuerpo, sabe a menta,
reflejas en la colcha de mi cama
lo efímero del tiempo en esta tierra.
Apaga el mundo el llanto cada noche
mientras oye la nana de tus rezos,
le pides bajamares a los dioses
para salir del mar y alzar el vuelo.
Adviérteme la luna, Centinela,
despiértame si ves que no respiro,
no dejes que me duerma tras las rejas
sin ver como ilumina mi destino.
Suerte que antes de morirme
fui tanguillo y bulerías,
si encuentro la vida eterna
me la gasto en la bahía.
He bebido del jilguero
que anida por las gargantas,
a la sombra de tus ojos
cuando febrero nos mata.
Si hoy la parca me da un beso,
yo me voy por alegrías,
ya hice café con el miedo,
me dio sed la mar bravía.
Duermevelas mi barquita,
siempre rumbo al temporal
del silencio que le gritas
desde el puerto al olivar.
Quizás vengan empujando
los niños que aún no han nacido
porque ya vivieron hartos
de cruces y de castigos.
Laberinto hecho de gente,
miradas a la deriva,
donde el flamenco y el duende
van buscando una salida.
Tengo un nido de jilgueros
enredado en mi garganta,
a la sombra de unos ojos
de un pasodoble que mata.
Suerte que invertí en el bisnes
de quererte tierra mía,
si Caronte quiere verme
que atraque en Andalucía.
Qué maravilla, querido J. Carlos, qué suerte volver a encontrar tu poesia hecha canción.
Siempre fuiste un excelente poeta
Gracias por compartirlo.
Con cariño.
lsabel
Qué maravilla, querido J. Carlos, qué suerte volver a encontrar tu poesia hecha canción.
Siempre fuiste un excelente poeta
Gracias por compartirlo.
Con el afecto de siempre
lsabel
Precioso poema desiderativo, J. Carlos. Hacía tiempo que no te leía pero ya veo que las musas siguen siendo fieles a tus requerimientos.
Un fuerte abrazo, compañero.