Los inicios son preciosos,
tan bonito como un niño
al iniciar su pisar,
te da alegría y cariño,
te llenan de amor y paz.
Luego a través de los días
cansados de caminar,
cuando te miras las manos
y en ellas no encuentras “ná”
te corroe la avaricia
y se hace duro el andar
y vas de “pisando fuerte”
al que tengas que pisar,
los inicios son preciosos
pero que duro el andar.
tan bonito como un niño
al iniciar su pisar,
te da alegría y cariño,
te llenan de amor y paz.
Luego a través de los días
cansados de caminar,
cuando te miras las manos
y en ellas no encuentras “ná”
te corroe la avaricia
y se hace duro el andar
y vas de “pisando fuerte”
al que tengas que pisar,
los inicios son preciosos
pero que duro el andar.