jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
antes de morirme voy a tener que buscarte
para qué, no sé; ya lo sabré cuando te vea
quizá sólo me baste con mirar de nuevo tus ojos
y coger tu mano y apretarla y llevarla a mis labios
y volver a sentir que no fuiste un sueño
no habrá entonces nada en el mundo que debamos decirnos
ninguna palabra, ninguna pregunta
los días para hablar ya enterrados en el polvo
soltaré luego tu mano y acariciaré tu mejilla
algo me recorrerá en ese instante por dentro como una suave ola
levantándose despacio sobre las quietas aguas de un mar silencioso
y mi alma quizás prorrumpirá en un grito
tan tarde ya, lejos de toda esperanza
mi consuelo para la infinita tristeza que me agobie
será morirme allí delante tuyo
mi segunda muerte, la definitiva