P
Paloma Martin
Invitado
Envuelto en un manto gris
el día asoma su cara
entre el algodón de las nubes.
Comienza su andar con pereza
y desde mi ventana
lo escucho como arrastra los pies
y suena a motor
y suena a metal
de coches que arrancan,
de persianas que se levantan.
Es un androide el día,
hecho de ruedas y persianas
envuelto en un manto gris.
No se le ve el sol al día
ni las flores,
ni el verde de sus ojos.
No me suena a a pajaros
ni a agua que corre.
No me llama con voz cantarina
para que vaya a su encuentro.
Entonces arrastro los pies
y salgo a la calle
con pereza.
Soy yo también
como un androide de metal.
El día
quizás más tarde,
despliegue su cabellera dorada
de sol
se le pongan las mejillas rosadas
de cielo
y a mi me sonría .
 
 
 
 
 
 
el día asoma su cara
entre el algodón de las nubes.
Comienza su andar con pereza
y desde mi ventana
lo escucho como arrastra los pies
y suena a motor
y suena a metal
de coches que arrancan,
de persianas que se levantan.
Es un androide el día,
hecho de ruedas y persianas
envuelto en un manto gris.
No se le ve el sol al día
ni las flores,
ni el verde de sus ojos.
No me suena a a pajaros
ni a agua que corre.
No me llama con voz cantarina
para que vaya a su encuentro.
Entonces arrastro los pies
y salgo a la calle
con pereza.
Soy yo también
como un androide de metal.
El día
quizás más tarde,
despliegue su cabellera dorada
de sol
se le pongan las mejillas rosadas
de cielo
y a mi me sonría .
 
 
 
 
 
 
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