Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Está siempre el crepúsculo en su inicio
cuando el beso primero en nuestras bocas
augura, cada vez, en tibia alcoba,
el cielo a plenitud, a nuestro idilio.
A intervalos rompemos, con sigilo,
la calma en la rutina de las horas:
guardando cada piel sendos aromas,
que al tocarse, intercambian, con delirio.
Ayer noche, después de despedirnos,
por la calle en un brete yo me vi:
me inquirió, de improviso, cierto amigo:
de dónde yo venia y, respondí:
-"del edén, de probar fruto prohibido"
y, sonriendo...mis pasos proseguí.
cuando el beso primero en nuestras bocas
augura, cada vez, en tibia alcoba,
el cielo a plenitud, a nuestro idilio.
A intervalos rompemos, con sigilo,
la calma en la rutina de las horas:
guardando cada piel sendos aromas,
que al tocarse, intercambian, con delirio.
Ayer noche, después de despedirnos,
por la calle en un brete yo me vi:
me inquirió, de improviso, cierto amigo:
de dónde yo venia y, respondí:
-"del edén, de probar fruto prohibido"
y, sonriendo...mis pasos proseguí.
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