rafael tato
Poeta fiel al portal
El viento bosteza su último aliento del silencio,
los veleros arquean sus cinturas danzantes,
en reflejo de diamantes me poso en tu infinito
y así te espero mujer sin hálitos ni falanges.
Ya bajará la marea evocando la niebla,
para sentirte en las formas difusas del recuerdo;
sólo un ojo tuyo de azul cascada me basta,
para resbalarme en el sueño abismal de tu universo.
En el aliento de tus atmosferas virginales,
noche subliminal en que me hundo,
¡gozo.....! galopo desnudo y me ufano,
repasando en mi piel el peso de tus muslos.
Orfico, insaciable, sideral médula, pulso,
amurallo la ingrávida matriz de tu cuerpo;
me despeño en las formas elípticas de tu ensueño,
y ardo vertiginoso sin límite... Sin reverso.
Se apresura la sístole arterial del amanecer;
extraño y tenue resplandor besa mi boca;
soy sin serlo, idílico deseo queriendo ser,
amante furtivo, ilusión añil que se desboca.
Vivo al pie de mi sombra, de un abismo prendido,
cuánta pesada niebla en el gemido de mi tormento;
hoy añejo vino sangre, entre mis soledades sumergido,
navego en mares de sueños, agonía y sufrimiento.
Tato Ospina
los veleros arquean sus cinturas danzantes,
en reflejo de diamantes me poso en tu infinito
y así te espero mujer sin hálitos ni falanges.
Ya bajará la marea evocando la niebla,
para sentirte en las formas difusas del recuerdo;
sólo un ojo tuyo de azul cascada me basta,
para resbalarme en el sueño abismal de tu universo.
En el aliento de tus atmosferas virginales,
noche subliminal en que me hundo,
¡gozo.....! galopo desnudo y me ufano,
repasando en mi piel el peso de tus muslos.
Orfico, insaciable, sideral médula, pulso,
amurallo la ingrávida matriz de tu cuerpo;
me despeño en las formas elípticas de tu ensueño,
y ardo vertiginoso sin límite... Sin reverso.
Se apresura la sístole arterial del amanecer;
extraño y tenue resplandor besa mi boca;
soy sin serlo, idílico deseo queriendo ser,
amante furtivo, ilusión añil que se desboca.
Vivo al pie de mi sombra, de un abismo prendido,
cuánta pesada niebla en el gemido de mi tormento;
hoy añejo vino sangre, entre mis soledades sumergido,
navego en mares de sueños, agonía y sufrimiento.
Tato Ospina
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