Beache
Bertoldo Herrera Gitterman
ANGEL A MI LADO
Vino un ángel a vivir a mi lado
sus ojos son verdes y su voz es frutal.
Vino un ángel y se quedó a mi costado
sus ojos son verdes y su voz es glacial.
Uno va por la vida caminado sonriente
expresando alegría a quien pueda encontrar
otro vaga a mi lado con tono doliente
expresándome quejas y no puede parar.
Yo no sé cuál de ellos la puerta ha de abrirme
si es el ángel sonriente, que es toda dulzura
cuando llego de lejos viniendo cansado
o talvez el doliente, que es toda amargura.
Dos sentires distintos le invaden el alma
uno que es muy alegre y pura bondad
otro vociferante que no encuentra la calma
que agrede al entorno, aunque no por maldad.
Uno expresa con llanto su temor a la noche
El cansancio, el desánimo frecuente le embarga
Otro puede ser fuerte y no exhala reproche
Cuando sobre sus hombros comparte la carga.
Bertoldo Herrera Gitterman
Nueva Imperial, 09 09 23
Vino un ángel a vivir a mi lado
sus ojos son verdes y su voz es frutal.
Vino un ángel y se quedó a mi costado
sus ojos son verdes y su voz es glacial.
Uno va por la vida caminado sonriente
expresando alegría a quien pueda encontrar
otro vaga a mi lado con tono doliente
expresándome quejas y no puede parar.
Yo no sé cuál de ellos la puerta ha de abrirme
si es el ángel sonriente, que es toda dulzura
cuando llego de lejos viniendo cansado
o talvez el doliente, que es toda amargura.
Dos sentires distintos le invaden el alma
uno que es muy alegre y pura bondad
otro vociferante que no encuentra la calma
que agrede al entorno, aunque no por maldad.
Uno expresa con llanto su temor a la noche
El cansancio, el desánimo frecuente le embarga
Otro puede ser fuerte y no exhala reproche
Cuando sobre sus hombros comparte la carga.
Bertoldo Herrera Gitterman
Nueva Imperial, 09 09 23