Mario_Sanz
Poeta recién llegado
No son tus espumosos ojos
Ni tu frágil mirada.
Ni siquiera esa temblorosa voz
Que parece un funambulista en plena tormenta de aire.
No, no es tu preocupada sonrisa
Ni tu forma ausente a la hora de caminar
Tampoco el caduco silencio que suspendes en el aire
Cuando es momento de contestar
No es tu desordenado peinado que perfila el viento
Ni tus manos selladas en los bolsillos
Que permiten que tu barba
Te de esa imagen de descuidado encantador.
Son tus sueños apagados,
Tu sombra vacía,
Tus ilusiones colgadas en la pared de los lamentos
Secándose con el viento de tu ocaso.
Es el reguero de sangre
Que ha dejado la imaginación
Mientras se arrastraba herida de muerte
En tu alma de bohemia.
Es el huracán de amargura
Que despidio las últimas hojas
Que tuvo el árbol
De tu brillante y sagaz espontaneidad.
Son las lágrimas que me abatieron
El día que vi suicidarse
A aquel ángel de la guarda que siempre te rescataba
Y hacia feliz el más rocambolesco de tus cuentos.
Es esa ola que al final te ha devorado
Y se ha llevado toda tu esencia
Dejando tan solo esta carcasa
Que te permita ser otro, pero tú ya te fuiste.
30 agosto 2007
Ni tu frágil mirada.
Ni siquiera esa temblorosa voz
Que parece un funambulista en plena tormenta de aire.
No, no es tu preocupada sonrisa
Ni tu forma ausente a la hora de caminar
Tampoco el caduco silencio que suspendes en el aire
Cuando es momento de contestar
No es tu desordenado peinado que perfila el viento
Ni tus manos selladas en los bolsillos
Que permiten que tu barba
Te de esa imagen de descuidado encantador.
Son tus sueños apagados,
Tu sombra vacía,
Tus ilusiones colgadas en la pared de los lamentos
Secándose con el viento de tu ocaso.
Es el reguero de sangre
Que ha dejado la imaginación
Mientras se arrastraba herida de muerte
En tu alma de bohemia.
Es el huracán de amargura
Que despidio las últimas hojas
Que tuvo el árbol
De tu brillante y sagaz espontaneidad.
Son las lágrimas que me abatieron
El día que vi suicidarse
A aquel ángel de la guarda que siempre te rescataba
Y hacia feliz el más rocambolesco de tus cuentos.
Es esa ola que al final te ha devorado
Y se ha llevado toda tu esencia
Dejando tan solo esta carcasa
Que te permita ser otro, pero tú ya te fuiste.
30 agosto 2007