Amethyst21
Poeta recién llegado
Ángel de mis delirios
Cuyo nombre encierra
La numeración de los demonios.
Tu boca es manantial
Del que fluyen claros versos
Que desarman al más fuerte
De los guerreros.
Tus labios hermosos
Dulce néctar derraman,
Mas tus crueles palabras:
Que afilada daga!
Conspicua y sagaz,
Que halagas y que matas.
Las manos más perfectas,
No pensé jamás hallarlas.
Que castigan con la misma fuerza
Con la que aman.
Tú me incitas a inquietarme,
Mi amada divinidad.
Es un juego de poder
El que insistes en jugar.
Yo lo sigo, aunque sé
De antemano la verdad.
Que estoy a su merced
En mi posición de mortal
Pues en ti hay un semidiós:
Mitad hombre, mitad “Hades”.
Esencia mística ancestral
Que confunde, que atrae.
Desenfrenos y espasmos
Recorren mi piel íntegra
Cuando mis ojos vislumbran
Tu exquisita anatomía
La mirada más insinuante
Envuelta en miel y luz.
Tu rostro es todo arte
-“Quid divinum”-
Cuantas noches en tu piel,
Suave y tersa dermis de dioses.
Admirando tus facciones,
Sintiéndote mi bien.
Aunque haya percibido
Delicias más afables,
Ningún vicio se compara
A tenerte, a adorarte!
Magia negra, te condeno
Por mi amarga perdición.
Magia blanca, son tus besos
Que me atan a este amor.
Eres triste dualidad:
Blanco y negro, bien y mal.
Y yo en medio de los dos
Atrapada en este umbral
Cuyo nombre encierra
La numeración de los demonios.
Tu boca es manantial
Del que fluyen claros versos
Que desarman al más fuerte
De los guerreros.
Tus labios hermosos
Dulce néctar derraman,
Mas tus crueles palabras:
Que afilada daga!
Conspicua y sagaz,
Que halagas y que matas.
Las manos más perfectas,
No pensé jamás hallarlas.
Que castigan con la misma fuerza
Con la que aman.
Tú me incitas a inquietarme,
Mi amada divinidad.
Es un juego de poder
El que insistes en jugar.
Yo lo sigo, aunque sé
De antemano la verdad.
Que estoy a su merced
En mi posición de mortal
Pues en ti hay un semidiós:
Mitad hombre, mitad “Hades”.
Esencia mística ancestral
Que confunde, que atrae.
Desenfrenos y espasmos
Recorren mi piel íntegra
Cuando mis ojos vislumbran
Tu exquisita anatomía
La mirada más insinuante
Envuelta en miel y luz.
Tu rostro es todo arte
-“Quid divinum”-
Cuantas noches en tu piel,
Suave y tersa dermis de dioses.
Admirando tus facciones,
Sintiéndote mi bien.
Aunque haya percibido
Delicias más afables,
Ningún vicio se compara
A tenerte, a adorarte!
Magia negra, te condeno
Por mi amarga perdición.
Magia blanca, son tus besos
Que me atan a este amor.
Eres triste dualidad:
Blanco y negro, bien y mal.
Y yo en medio de los dos
Atrapada en este umbral
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