***QueeN Ginevra***
Poeta adicto al portal
Ángel de negro cristal.
El brillo de tantos destellos ha capturado mi alma,
de esa manera su sonrisa es mi privado sol;
un mundo hecho de un hombre que no ama
porque para él amar termina cómo todo rol.
Sus alas las lleva en el profundo pensamiento,
es un ser escrito divino y divino soñado;
es un verso hermoso que cae en lo incierto
pues tanta belleza no es posible haber encontrado.
Mi amado tiene magia de plata y esmeralda,
y algunas veces el mar esta impreso en su mirar;
sin embargo es un caballero sin espada,
un rey sin corona y un ángel de negro cristal.
La imagen de su alma la viste y la habla,
nada más exacto en su elegancia hermosa,
sólo el suspiro que de sus labios exhala
es necesario para revivir una mariposa.
Pedí algo en que creer y entonces ahí está su velo,
con su reluciente sonrisa capturándome,
cómo una mariposa que deja voluntaria el vuelo
me detengo en sus manos por siempre quedándome.
Mi ángel no es otro más que un reflejo mismo,
de la noche bella, de la luna ciega; de un abismo;
sin embargo es mi luz, esperanza y no fanatismo,
pues ese último se cura y con el amor no pasa lo mismo.
El brillo de tantos destellos ha capturado mi alma,
de esa manera su sonrisa es mi privado sol;
un mundo hecho de un hombre que no ama
porque para él amar termina cómo todo rol.
Sus alas las lleva en el profundo pensamiento,
es un ser escrito divino y divino soñado;
es un verso hermoso que cae en lo incierto
pues tanta belleza no es posible haber encontrado.
Mi amado tiene magia de plata y esmeralda,
y algunas veces el mar esta impreso en su mirar;
sin embargo es un caballero sin espada,
un rey sin corona y un ángel de negro cristal.
La imagen de su alma la viste y la habla,
nada más exacto en su elegancia hermosa,
sólo el suspiro que de sus labios exhala
es necesario para revivir una mariposa.
Pedí algo en que creer y entonces ahí está su velo,
con su reluciente sonrisa capturándome,
cómo una mariposa que deja voluntaria el vuelo
me detengo en sus manos por siempre quedándome.
Mi ángel no es otro más que un reflejo mismo,
de la noche bella, de la luna ciega; de un abismo;
sin embargo es mi luz, esperanza y no fanatismo,
pues ese último se cura y con el amor no pasa lo mismo.
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