coral
Una dama muy querida en esta casa.
Ángel del amor
¡No te culpo y no quiero que me culpes!
Lo nuestro fue una historia
creada en el olvido,
quizás entre las brumas
se encontraban dos almas,
la mía buscando sueños,
huyendo de fantasmas
y de la inercia lánguida en busca de ilusión.
Lo nuestro fue una historia
creada en el olvido,
quizás entre las brumas
se encontraban dos almas,
la mía buscando sueños,
huyendo de fantasmas
y de la inercia lánguida en busca de ilusión.
No quiero que me culpes y tampoco te culpo,
sólo fuimos dos niños en busca del amor.
Ahora que te has ido, me pongo a recordarte
cuando por vez primera me vi en tus pupilas
y en esos ojos grandes, de cándida mirada,
creí encontrar el ángel que rescatara mi alma
de mi estancia tan fría, carente de un gran amor,
donde soplaba una brisa, parecida al la dicha,
pero que en realidad se encontraba vacía.
sólo fuimos dos niños en busca del amor.
Ahora que te has ido, me pongo a recordarte
cuando por vez primera me vi en tus pupilas
y en esos ojos grandes, de cándida mirada,
creí encontrar el ángel que rescatara mi alma
de mi estancia tan fría, carente de un gran amor,
donde soplaba una brisa, parecida al la dicha,
pero que en realidad se encontraba vacía.
No te culpo, por no mirar mis ojos puros,
mi sonrisa cautiva entre paredes esculpidas,
con tristezas, pegadas a frías celosías
y los viejos fantasmas que engulleron mi dicha.
mi sonrisa cautiva entre paredes esculpidas,
con tristezas, pegadas a frías celosías
y los viejos fantasmas que engulleron mi dicha.
No me culpes, por haberte encontrado,
por detener el tiempo, por seguirte esperando,
por amarte en mis versos y guardarte en mi pecho
¡y a pesar de tu engaño, aún te siga queriendo!
por detener el tiempo, por seguirte esperando,
por amarte en mis versos y guardarte en mi pecho
¡y a pesar de tu engaño, aún te siga queriendo!
No te culpo, si no quisiste amarme,
si no te enamoraste de mi triste agonía,
de mis noches oscuras y mi figura sombría.
si no te enamoraste de mi triste agonía,
de mis noches oscuras y mi figura sombría.
¡No te culpo, ni quiero que me culpes!
por haberte confundido con el ángel del amor,
donde busqué tu abrigo y mi última ilusión.
por haberte confundido con el ángel del amor,
donde busqué tu abrigo y mi última ilusión.
Prudencia Arenas
Coral.
Última edición: