Mi alma muere cada día, por conocer la tristeza que envuelve tu corazón.
¿Quién sino podría enmascarar el poder infinito que martillea sobre tus entrañas?
El instante ínfimo, tan pequeño como un horrible pensamiento tuyo,
En el cual suspiras por encontrar un ángel que demuestre tu cordura.
No creas que podré soportar mucho mas sin que me invada el temor,
Aquel temor por el que los dos nos veíamos a escondidas,
Por miedo a que ese ángel se interpusiera entre nosotros dos.
¿Quién sabe lo que podría suceder si eso ocurriera?
Pero llega otro tiempo, ya no tememos a ese angel negro,
¿Quién soy yo para curar todas tus heridas?
¿Quién soy yo para quererte, para estar en ese corazón por el cual fluyo?
Por temor a la respuesta mi alma muere cada día.
¿Quién sino podría enmascarar el poder infinito que martillea sobre tus entrañas?
El instante ínfimo, tan pequeño como un horrible pensamiento tuyo,
En el cual suspiras por encontrar un ángel que demuestre tu cordura.
No creas que podré soportar mucho mas sin que me invada el temor,
Aquel temor por el que los dos nos veíamos a escondidas,
Por miedo a que ese ángel se interpusiera entre nosotros dos.
¿Quién sabe lo que podría suceder si eso ocurriera?
Pero llega otro tiempo, ya no tememos a ese angel negro,
¿Quién soy yo para curar todas tus heridas?
¿Quién soy yo para quererte, para estar en ese corazón por el cual fluyo?
Por temor a la respuesta mi alma muere cada día.