pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Abre tus alas y cúbreme con ellas,
ven a desatar el fuego de la dama
y a despertar la miel de la doncella.
Entre el suave plumaje de tu piel
el deseo toma vuelo junto al ruego,
la sed del vientre te implora fiel
con el deseo vivo en nuestro fuego.
En el roce de tus dedos húmedos
por las cavidades de mi cuerpo
se eclipsan los tímidos gemidos
y entre gritos tomas mi templo.
Eres ser celestial de cetro ardiente
y aferrado a mi cintura te aseguras,
en un ritual de amantes fervientes
nos perdemos entre sudor y ternura.
Al cielo llegamos mutuamente
con el estallar de nuestros cuerpos,
entre tus alas duermo dulcemente
con los sentimientos despiertos.
ven a desatar el fuego de la dama
y a despertar la miel de la doncella.
Entre el suave plumaje de tu piel
el deseo toma vuelo junto al ruego,
la sed del vientre te implora fiel
con el deseo vivo en nuestro fuego.
En el roce de tus dedos húmedos
por las cavidades de mi cuerpo
se eclipsan los tímidos gemidos
y entre gritos tomas mi templo.
Eres ser celestial de cetro ardiente
y aferrado a mi cintura te aseguras,
en un ritual de amantes fervientes
nos perdemos entre sudor y ternura.
Al cielo llegamos mutuamente
con el estallar de nuestros cuerpos,
entre tus alas duermo dulcemente
con los sentimientos despiertos.