En el encierro
. Te veo cristalino..
en aquel espectro intacto
hoy te aviso y me retracto,
no es sino de mí el retrato
más superfluo del estrato.
Sin embargo ahí te busco
para que a razonar me ayudes,
si soy vileza o impureza
que llenará tus ataúdes.
Dime a favor que soy humano,
dime que por eso soy malvado,
antes de entregarte mis ofrendas
y no gritar sin que te ofendas.
No lloro por mí, sino por ti
pues deberás de acogerme alguna vez,
y no completo mis plegarias
por temor si no las ves.
De verdad las siento;
lo intento.
pero en vez me gana la lujuria:
Jauría irritable sin lamento.
seré indigno en tu cemento
Puedo en tus brazos ser guerrero
abanderado desde el asta,
con mi cruz desde el entierro
de mi lado oscuro y de su casta.
No me des alas, te lo pido,
dame copas de infortunio,
soledades enclaustradas
o perpetuo un amorío.
Al descanso no merezco,
al descenso desfallezco,
y mis cielos desvanezco
con los miedos que apetezco.
Me inclino sobre brasas
a tu dulzura y sinfonía,
y te ofrezco mi agonía
aunque jamás me veas o asistas:
Ángel derramado en flor de zarzas,
al fondo del abismo relegado de esqueletos,
Blancos, sucios, grises, secos,
fecha los sueños que exclaman su abolengo
que el fruto de tus viñas a cosechar yo vengo.
Santísima Muerte IX /04/2009
Relatos de Inframundo
en aquel espectro intacto
hoy te aviso y me retracto,
no es sino de mí el retrato
más superfluo del estrato.
Sin embargo ahí te busco
para que a razonar me ayudes,
si soy vileza o impureza
que llenará tus ataúdes.
Dime a favor que soy humano,
dime que por eso soy malvado,
antes de entregarte mis ofrendas
y no gritar sin que te ofendas.
No lloro por mí, sino por ti
pues deberás de acogerme alguna vez,
y no completo mis plegarias
por temor si no las ves.
De verdad las siento;
lo intento.
pero en vez me gana la lujuria:
Jauría irritable sin lamento.
seré indigno en tu cemento
Puedo en tus brazos ser guerrero
abanderado desde el asta,
con mi cruz desde el entierro
de mi lado oscuro y de su casta.
No me des alas, te lo pido,
dame copas de infortunio,
soledades enclaustradas
o perpetuo un amorío.
Al descanso no merezco,
al descenso desfallezco,
y mis cielos desvanezco
con los miedos que apetezco.
Me inclino sobre brasas
a tu dulzura y sinfonía,
y te ofrezco mi agonía
aunque jamás me veas o asistas:
Ángel derramado en flor de zarzas,
al fondo del abismo relegado de esqueletos,
Blancos, sucios, grises, secos,
fecha los sueños que exclaman su abolengo
que el fruto de tus viñas a cosechar yo vengo.
Santísima Muerte IX /04/2009
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