Ángel Perdido
La delató mi presencia,
no pudo esconder sus
emociones ni mimetizarse
en el ático del templo.
La perfumó el spray de la ciudad
que me envolvía.
Quiso escapar,
pero se desvanecieron
sus alas.
Buscó refugio detrás
de la puerta
donde se detiene
el eje de la tierra.
Fue inútil.
El caos se había desatado
cuando presioné el
botón que apagaba
su soledad.
La delató mi presencia,
no pudo esconder sus
emociones ni mimetizarse
en el ático del templo.
La perfumó el spray de la ciudad
que me envolvía.
Quiso escapar,
pero se desvanecieron
sus alas.
Buscó refugio detrás
de la puerta
donde se detiene
el eje de la tierra.
Fue inútil.
El caos se había desatado
cuando presioné el
botón que apagaba
su soledad.