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  • Herramienta de Métrica Española mejorada

    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

Ángeles odontólogos

Francisco Redondo Benito

Moderador/enseñante del subforo de MÉTRICA y RIMA
A las jóvenes doctoras, y en especial a la Dra. Montoya, a cuyas manos encomiendo mis dientes


¿Desde cuando los ángeles tormentos
estudian en cruenta asignatura
de modo que en infausta criatura
llevan a cabo los experimentos?

Una galaxia horrenda de instrumentos
alterna sin piedad la mano pura
contra la inerme y rota dentadura,
lima que lima ajena a los lamentos.

¡Seda, oh cruel, el nervio dolorido,
no le escatimes la inyección calmante,
por relajar el músculo en alerta!

¡Así, así por Dios! Qué agradecido
queda el paciente en su dolor menguante,
mirando al ángel con la boca abierta.



De parte de aquel paciente de cerviz artrósica, garganta escasa y miedo desmedido que tanto trabajo da, pero que no obstante sabe escribir versos, al menos eso piensa él.
 
Desde luego nada escapa a tu pluma ni a tu estro, excelente por supuesto el soneto a tu odontóloga, me has hecho recordar los versos que le hice a mi dentista el año pasado, no creo que los hayas leído, dejo el enlace por si quieres echarles un vistazo.

http://www.mundopoesia.com/foros/poesia-comica/179176-tragicomedia-dental.html

Les gustaron tanto que los publicaron en la revista odontológica de Valencia...:::banana:::

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¡Vaya! ¿También tienes sonetos dedicados a los diablos del infierno? ¡No! ¡Dentistas no!

Un simpático soneto, Francisco. Justamente hoy en una respuesta a Marcos (que veo que es el único que te comentó) le decía acerca de los diptongos que siguen a las consonantes «cr», vecindad que induce al parecer a la diéresis. En tu soneto encuentro nada menos que tres ejemplos de mi aserto.

abrazo
j.
 
¡Vaya! ¿También tienes sonetos dedicados a los diablos del infierno? ¡No! ¡Dentistas no!

Un simpático soneto, Francisco. Justamente hoy en una respuesta a Marcos (que veo que es el único que te comentó) le decía acerca de los diptongos que siguen a las consonantes «cr», vecindad que induce al parecer a la diéresis. En tu soneto encuentro nada menos que tres ejemplos de mi aserto.

abrazo
j.
Así es, musador. Y es que la dentista es además muy guapa (si me oyen las feministas, empezando por una hija mía ...). En cuanto a tu observación sobre las diéresis, la fonética manda. Un abrazo.
 
Un soneto excelente, Francisco, como no podía ser de otra manera tratándose de tu pluma. Una lástima que se me pasar en su día y no lo viese.
Para la calidad que despliegas en este trabajo es una verdadera lástima que tenga tan pocos comentarios. Sirva este mío, anque tardío, para resucitarlo y que tenga una nueva vida en la primera página.

Admiro mucho tu poesía, maestro; he aprendido mucho de ti.

Gracias y un abrazo.

A las jóvenes doctoras, y en especial a la Dra. Montoya, a cuyas manos encomiendo mis dientes


¿Desde cuando los ángeles tormentos
estudian en cruenta asignatura
de modo que en infausta criatura
llevan a cabo los experimentos?

Una galaxia horrenda de instrumentos
alterna sin piedad la mano pura
contra la inerme y rota dentadura,
lima que lima ajena a los lamentos.

¡Seda, oh cruel, el nervio dolorido,
no le escatimes la inyección calmante,
por relajar el músculo en alerta!

¡Así, así por Dios! Qué agradecido
queda el paciente en su dolor menguante,
mirando al ángel con la boca abierta.



De parte de aquel paciente de cerviz artrósica, garganta escasa y miedo desmedido que tanto trabajo da, pero que no obstante sabe escribir versos, al menos eso piensa él.
 
Un soneto excelente, Francisco, como no podía ser de otra manera tratándose de tu pluma. Una lástima que se me pasar en su día y no lo viese.
Para la calidad que despliegas en este trabajo es una verdadera lástima que tenga tan pocos comentarios. Sirva este mío, anque tardío, para resucitarlo y que tenga una nueva vida en la primera página.

Admiro mucho tu poesía, maestro; he aprendido mucho de ti.

Gracias y un abrazo.
Muchas gracias por tu visita y tu amable comentario, amigo mío, que nunca es tarde ...
Un abrazo.
 
A las jóvenes doctoras, y en especial a la Dra. Montoya, a cuyas manos encomiendo mis dientes


¿Desde cuando los ángeles tormentos
estudian en cruenta asignatura
de modo que en infausta criatura
llevan a cabo los experimentos?

Una galaxia horrenda de instrumentos
alterna sin piedad la mano pura
contra la inerme y rota dentadura,
lima que lima ajena a los lamentos.

¡Seda, oh cruel, el nervio dolorido,
no le escatimes la inyección calmante,
por relajar el músculo en alerta!

¡Así, así por Dios! Qué agradecido
queda el paciente en su dolor menguante,
mirando al ángel con la boca abierta.



De parte de aquel paciente de cerviz artrósica, garganta escasa y miedo desmedido que tanto trabajo da, pero que no obstante sabe escribir versos, al menos eso piensa él.


Sea por la doctora pues Francisco este precioso poema... y menos mal que ahora tenemos los cuidados paliativos que nos ofrece la medicina en forma de calmantes contra el dolor, ese enemigo tan fiero, porque no quiero ni pensar lo que debía ser una extracción deltal a golpe de alicates y con aguardiente como único remedio contra el sufrimiento.

Preciosa poesía que trata un asunto que poca gracia pudiera tener de un modo tan positivo.

Un abrazo Francisco y gracias por este y por todos tus poemas.
 
Última edición:
Sea por la doctora pues Francisco este precioso poema... y menos mal que ahora tenemos los cuidados paliativos que nos ofrece la medicina en forma de calmantes contra el dolor, ese enemigo tan fiero, porque no quiero ni pensar lo que debía ser una extracción deltal a golpe de alicates y con aguardiente como único remedio contra el sufrimiento.

Preciosa poesía que trata un asunto que poca gracia pudiera tener de un modo tan positivo.

Un abrazo Francisco y gracias por este y por todos tus poemas.
Muchas gracias, Likiniano. Siempre es un lenitivo tener una dentista guapa, te haga lo que te haga.
Un saludo.
 
A mí me tocó vivir una extracción de muela sin anestesiante. ¡¡¡FUE HORRIIIIIIIBLEEEE!!! Como señala Likiniano. Pero curiosamente, tal cual lo refleja usted en el soneto, salí del consultorio agradecido y casi besando la mano del dentista, porque con todo y lo malo de la extracción (sin aguardiente para mi mala suerte) era peor el dolor que me producía la desgraciada muela.

Su buen soneto me hizo revivir aquel capítulo -voluntariamente echado al olvido- de mi vida, jajajaja. Le saludo y agradezco, porque al igual que otros y otras aquí, yo también he aprendido mucho de sus lecciones... hasta de cómo sacar humor de cuestiones tan ¡odontológicas!

Saludos desde Caracas.
 
La verdad Don Francisco que siempre es de agradecer una bella y simpática doctora atienda tus dolencias, ya que tienen que "torturarnos" al menos que sea de la forma más agradable posible :)
Bueno, fuera de bromas maestro, siempre es un gusto encontrarse con tu excelente poesía, gracias por compartirla.
Un abrazo.
 
La verdad Don Francisco que siempre es de agradecer una bella y simpática doctora atienda tus dolencias, ya que tienen que "torturarnos" al menos que sea de la forma más agradable posible :)
Bueno, fuera de bromas maestro, siempre es un gusto encontrarse con tu excelente poesía, gracias por compartirla.
Un abrazo.
Y gracias a ti por visitar este tema y comentarlo tan amablemente, Antonio.
Un abrazo.
 
A mí me tocó vivir una extracción de muela sin anestesiante. ¡¡¡FUE HORRIIIIIIIBLEEEE!!! Como señala Likiniano. Pero curiosamente, tal cual lo refleja usted en el soneto, salí del consultorio agradecido y casi besando la mano del dentista, porque con todo y lo malo de la extracción (sin aguardiente para mi mala suerte) era peor el dolor que me producía la desgraciada muela.

Su buen soneto me hizo revivir aquel capítulo -voluntariamente echado al olvido- de mi vida, jajajaja. Le saludo y agradezco, porque al igual que otros y otras aquí, yo también he aprendido mucho de sus lecciones... hasta de cómo sacar humor de cuestiones tan ¡odontológicas!

Saludos desde Caracas.
Muchas gracias por tan agradables palabras, César.
Saludos.
 

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