Nommo
Poeta veterano en el portal
Estábamos juntos, los cuatro.
Éramos muy felices.
Comíamos una misma ensalada.
Porque todos somos uno.
Partí el pan y ofrecí el vino. Os enseñé las heridas, en las palmas de mis manos.
Tomás me tocó el costado, y vio que se abría mi herida.
La corona de espinas, junto a los paraguas.
La cruz estaba en el garaje.
Y Elvira dijo: ¡ Se mueve el crucifijo !
Andrea pensaba en la inmortalidad del cangrejo visigodo. En las musarañas.
Tomás se lavó los dientes, con pasta dentífrica.
Y Jacinto llegó el último, pero no hay quinto malo.
Nos pusimos a saltar en la cama elástica.
Nos queríamos. Éramos sensacionales.
Formidables; no mezquinos. Éramos como niños, veteranos...
Éramos muy felices.
Comíamos una misma ensalada.
Porque todos somos uno.
Partí el pan y ofrecí el vino. Os enseñé las heridas, en las palmas de mis manos.
Tomás me tocó el costado, y vio que se abría mi herida.
La corona de espinas, junto a los paraguas.
La cruz estaba en el garaje.
Y Elvira dijo: ¡ Se mueve el crucifijo !
Andrea pensaba en la inmortalidad del cangrejo visigodo. En las musarañas.
Tomás se lavó los dientes, con pasta dentífrica.
Y Jacinto llegó el último, pero no hay quinto malo.
Nos pusimos a saltar en la cama elástica.
Nos queríamos. Éramos sensacionales.
Formidables; no mezquinos. Éramos como niños, veteranos...
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