XimenaX
Poeta que considera el portal su segunda casa
...Y de pronto te vi allí.
Tan pocos años desamparados.
Librado a tu suerte, huérfano de caricias
¡Arrastrando tantas carencias!
Te alzabas apenas del suelo,
sucio desafiante.
En la mirada bronca e impotencia.
Piernas escuálidas, rodillas lastimadas
¡Eras el rostro mancillado de la inocencia!
Sobreviviendo en esta jungla de cemento
donde la vida es para algunos un juego repugnante
Te vi reclamando una moneda con el vientre vacío
clamando por un mendrugo de pan
o algo para engañar la acidez del estómago.
¡No pude mirar tu rostro...¡¡No pude!!
Los rostros a veces duelen como dagas.
Como cuchilladas frías en el alma.
Te sentì un pájaro caído del nido
antes de tiempo,sin protección, indefenso.
Tuve que hacer un esfuerzo para no amarte
Y aún asì te amé...¡Te sentí en carne viva!
Te imaginé mi hijo y fuí tu madre
Me vì besando tu frente.
¡Aluciné de espanto!
Te cubrí de besos
antes que el reparador sueño
te sumergiera en la inconciencia.
Y detuve a la noche
para que no congelara tus pies descalzos
dibujando una sonrisa en tu rostro,
en tu carita de luna nueva.
XIMENA
Tan pocos años desamparados.
Librado a tu suerte, huérfano de caricias
¡Arrastrando tantas carencias!
Te alzabas apenas del suelo,
sucio desafiante.
En la mirada bronca e impotencia.
Piernas escuálidas, rodillas lastimadas
¡Eras el rostro mancillado de la inocencia!
Sobreviviendo en esta jungla de cemento
donde la vida es para algunos un juego repugnante
Te vi reclamando una moneda con el vientre vacío
clamando por un mendrugo de pan
o algo para engañar la acidez del estómago.
¡No pude mirar tu rostro...¡¡No pude!!
Los rostros a veces duelen como dagas.
Como cuchilladas frías en el alma.
Te sentì un pájaro caído del nido
antes de tiempo,sin protección, indefenso.
Tuve que hacer un esfuerzo para no amarte
Y aún asì te amé...¡Te sentí en carne viva!
Te imaginé mi hijo y fuí tu madre
Me vì besando tu frente.
¡Aluciné de espanto!
Te cubrí de besos
antes que el reparador sueño
te sumergiera en la inconciencia.
Y detuve a la noche
para que no congelara tus pies descalzos
dibujando una sonrisa en tu rostro,
en tu carita de luna nueva.
XIMENA