Anne_
I killed Bukowski.
Me volveré un impacto en 72 decibeles
justificando mi memoria
para los que me memorizaron.
Hoy tiempo angosto, tiempo rebelde
infestado de atardeceres traicioneros
que proclaman los esquizo de mi cabellera,
sorteo mis rodillas sobre los clavos de la mar angoria,
sorteo estos temblores gélidos
que penetran mis abultadas coincidencias
con la invisibilidad,
con la proclama bastarda de gritar
millones de dolores partidos al techo
esperando que se caiga y me succione,
y me convierta en dulces lagrimas saladas
rodeando la navidad,
lagrimas que pendan de los cruces
y las antenas radiales de los edificios.
He de atemorizarme
al volver a los escalones que nadie baja,
pulpos de cristal azul,
no tengo tiempo de verdad no tengo tiempo,
el interlineado de mis ojos no es tan significativo
y mis zapatos no brillan tanto
para alumbrar el camino,
cuanta fragilidad hay en tus voces,
dejarme morir para enseñarme que es la vida,
te recuerdo que estoy nadando
en plaquetas vagabundas,
te recuerdo que caigo del cielo
como una piedra asmatica
quebrando la lluvia, desintegrando
los gritos de las revoluciones populares
y los aconteceres históricos,
te recuerdo que ya tuve la piel ausente,
que ya deslice ondas atómicas
por debajo de mis ventiladores,
ahora germino destellos rojos
que lanzo desesperadamente a tu ventana
mientras al son de las medicinas prohibidas,
goteo las humanidades más lindas, destilo
los fragmentos del verano más romántico
y disparo los aullidos más envolventes
sobre las estaciones del metro,
tensando los parpados y soportando
los vaivenes de las nubes secas
que acabaran conmigo este 25 de diciembre,
de verdad, que no sentir, me ayudaría tanto
como no estar viva.
Oh Angoria, besos coagulantes deberás darme,
para soltar laminas de fuego
sobre las luces de esta ciudad, ciudad tan oscura
que hasta los cerros tienen luces,
y entonces y solo entonces,
escribiré el silencio en las esquinas del cielo
con los ruidos más longevos de la tristeza
y las laminas de fuego destruirán los anaqueles,
las iglesias metodistas y los bares con servicio completo.
justificando mi memoria
para los que me memorizaron.
Hoy tiempo angosto, tiempo rebelde
infestado de atardeceres traicioneros
que proclaman los esquizo de mi cabellera,
sorteo mis rodillas sobre los clavos de la mar angoria,
sorteo estos temblores gélidos
que penetran mis abultadas coincidencias
con la invisibilidad,
con la proclama bastarda de gritar
millones de dolores partidos al techo
esperando que se caiga y me succione,
y me convierta en dulces lagrimas saladas
rodeando la navidad,
lagrimas que pendan de los cruces
y las antenas radiales de los edificios.
He de atemorizarme
al volver a los escalones que nadie baja,
pulpos de cristal azul,
no tengo tiempo de verdad no tengo tiempo,
el interlineado de mis ojos no es tan significativo
y mis zapatos no brillan tanto
para alumbrar el camino,
cuanta fragilidad hay en tus voces,
dejarme morir para enseñarme que es la vida,
te recuerdo que estoy nadando
en plaquetas vagabundas,
te recuerdo que caigo del cielo
como una piedra asmatica
quebrando la lluvia, desintegrando
los gritos de las revoluciones populares
y los aconteceres históricos,
te recuerdo que ya tuve la piel ausente,
que ya deslice ondas atómicas
por debajo de mis ventiladores,
ahora germino destellos rojos
que lanzo desesperadamente a tu ventana
mientras al son de las medicinas prohibidas,
goteo las humanidades más lindas, destilo
los fragmentos del verano más romántico
y disparo los aullidos más envolventes
sobre las estaciones del metro,
tensando los parpados y soportando
los vaivenes de las nubes secas
que acabaran conmigo este 25 de diciembre,
de verdad, que no sentir, me ayudaría tanto
como no estar viva.
Oh Angoria, besos coagulantes deberás darme,
para soltar laminas de fuego
sobre las luces de esta ciudad, ciudad tan oscura
que hasta los cerros tienen luces,
y entonces y solo entonces,
escribiré el silencio en las esquinas del cielo
con los ruidos más longevos de la tristeza
y las laminas de fuego destruirán los anaqueles,
las iglesias metodistas y los bares con servicio completo.
Cuanta fragilidad hay en tus voces, y mis zapatos no brillan tanto
para alumbrar el camino. Hoy tiempo angosto, tiempo rebelde,
he de atemorizarme quebrando la lluvia,
de verdad, que no sentir, me ayudaría tanto
como no estar viva.
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