En estos días de angustia, la muerte me llama inclemente, me pide a gritos que la acompañe al vacío eterno, a aquel lugar donde la nada cobra protagonismo y todo es indiferente. Y cuando todo parece calmarse ella aparece desde un lugar lejano, abrazando mi corazón hasta mermar sus latidos, asfixiando mi respiración, y es ese momento donde el dolor ya no duele, donde la palabra vida deja de tener sentido, por alguna extraña razón vienen a mi mente los mejores recuerdos como anhelo de un pasado que nunca volverá, desearía detener el tiempo y volver atrás, a esos campos verdes, aroma a césped recién cortado, a esas siestas en la sombra de un árbol, con mis seres más amados. Desearía volver a verte, escucharte decir mi nombre, que me pidas que me quede con vos para siempre y que si algún día tenemos que partir lo hagamos juntos
pero vuelvo a la realidad y me doy cuenta que ya no estoy ahí, que me cubre una manta de frio en primavera, que ya no tengo fuerzas para seguir luchando por nada, que lo único que espero para mí es un pronto final sin sufrimiento, estoy perdido
en la noche más oscura, en la niebla más espesa que jamás se vio, y esa luz que de chico me rescataba se apagó hace mucho, ya no puedo seguir más, ojala mis sospechas nunca se cumplan y pueda volver a encontrarte en otra vida, daría mi alma por escucharte decir hola mi vida llegue para quedarme