Rigel Amenofis
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estoy solo en mi anhelo
que alguna vez tuvo un farol
encendido con las letras de tu nombre...
Estoy ausente del canto del poeta.
Aislado estoy en mi albergue,
sin la fragancia de tu voz,
escucho el fragor terrorífico
de los hilos que desplazan a las hormigas.
Estoy solo en mi era
mientras las arañas, incansables,
tejen los anillos del tiempo
y la endeble promesa.
Aturde mi oído el bisbiseo
sibilino de los sueños de madera,
susurros de una selva primitiva
insinuando el futuro de las reminiscencias...
Estoy confinado en mi quimera,
estoy solo en mi angustia de arena,
sujetado por las patas de hilo,
por la telaraña de los años que amedrenta.
20 Diciembre 2010
Copyright © Derechos reservados ®
que alguna vez tuvo un farol
encendido con las letras de tu nombre...
Estoy ausente del canto del poeta.
Aislado estoy en mi albergue,
sin la fragancia de tu voz,
escucho el fragor terrorífico
de los hilos que desplazan a las hormigas.
Estoy solo en mi era
mientras las arañas, incansables,
tejen los anillos del tiempo
y la endeble promesa.
Aturde mi oído el bisbiseo
sibilino de los sueños de madera,
susurros de una selva primitiva
insinuando el futuro de las reminiscencias...
Estoy confinado en mi quimera,
estoy solo en mi angustia de arena,
sujetado por las patas de hilo,
por la telaraña de los años que amedrenta.
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